lunes, 9 de julio de 2012

Pucarà, Marcavalle y Concepciòn

09 de Julio
DÍA DE LAS BATALLAS DE PUCARÁ, MARCAVALLE Y CONCEPCIÓN


Andrès A. Càceres 

Mapa de la Campaña de La Breña


La sierra central resistió las entradas del ejército chileno. Dirigida por Andrés Avelino Cáceres, la campaña de la Breña desencadenó memorables acontecimientos, como los ocurridos en Pucará, Marcavalle y Concepción, y que Luis Alayza Paz Soldán relata brevemente en “La Breña 1882”.

“Ocupaba la División (del ejército invasor) el coronel del Canto-dice Paz Soldán- el pueblecito de Marcavalle cuando el Ejército Nacional inició el ataque, muy de madrugada, con una descarga de artillería, es decir, de sus cuatro cañoncitos. El General (Cáceres) en persona a la cabeza de sus desmedrados batallones avanzó audazmente sobre el enemigo, que comenzó a retroceder por escalones hasta Pucará, donde se parapetó para organizar la resistencia; pero se produjo lo que Cáceres había anunciado con la herradura de caballo en mano: empezaron a caer sobre él las indiadas de Carrera y de Gálvez, cundió la desmoralización y la División entera echó a correr por el único camino posible, el de Huancayo.

Con su catalejo contemplaba el General el inexplicable espectáculo del orgulloso batallón “Santiago”, el más escogido de Chile, que volaba por el ancho camino dejando más de trescientos cadáveres. El parque abandonado era un botín de valor inapreciable: doscientos fusiles modernos, abundantes proyectiles, vestuario y calzado, caballos, mulos y hasta la caja del cuerpo con unos cuantos miles de soles. Y todo esto, sin motivo que lo justificase; porque si bien el jefe peruano nunca dudó del éxito, esperaba encontrar una resistencia esforzada y sostenida durante largas horas, sin soñar que se le obsequiaría una victoria de tanta importancia material como trascendencia política.

Ni siquiera los heridos y los cadáveres de los jefes y oficiales chilenos fueron recogidos por los fugitivos en el momento del sálvese quien pueda, y aún después de pasar a la carrera por Huancayo, sentíanse inseguros teniendo a Cáceres cerca. Al llegar a Concepción tuvieron la espantosa sorpresa de encontrar desierta la pequeña ciudad y en la plaza a los 73 cadáveres de su guarnición. El plan de Cáceres se había cumplido a cabalidad.

En un fragmento del Parte del Coronel Secada al General en Jefe del Ejército del Centro, se lee: “Consecuente con el plan se había ordenado (después de iniciada la persecución del enemigo vencido en Marcavalle y Pucará) que marchara sobre Acostambo, dos leguas al norte de Tarma, un cuerpo de guerrilleros, que unidos a los de aquel pueblo, cerraron por ese lado el paso al enemigo que hasta el 17 permanecía ocupando la ciudad, sin dar muestras del propósito de retirarse de ella…En la precipitada fuga emprendida por el enemigo, ha dejado mucho armamento, municiones, ganado y acémilas, que se han tomado”.



Una lecciòn para el ejèrcito chileno de parte de Càceres y sus huestes ante la tibieza con que los dirigentes de Lima se sometieron a los invasores. Falta de uniòn, las peleas de siempre por intereses propios, cuidando propiedades como el caso de Iglesias y las ambiciones de Pièrola, todo lo cual aprovechado y planeado con muchos años de antelaciòn sembrando discordias, comprando conciencias, adquiriendo material de guerra, preparando su personal en las artes de la guerra.

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