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| Japoneses deportados de Perù, llegando a campo de concentraciòn en USA |
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| Cementerio Japonès en Cerro Azul, Cañete, Lima. Peru |
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| Cementerio Museo Presbìtero Maestro en Lima, Perù. |
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| Cementerio Museo, donde yacen japoneses . |
Diàlogo con Inteligencia Artificial, sobre japoneses migrantes, llegados al Perù.
La Inteligencia Artificial y Carlos:
Inteligencia Artificial : con fuente de escritura....Roboto
Carlos : con fuente de escritura .....Happy Monkey
Mi abuelo fue Japonès, llega a Perù en 1908,
IA: Qué interesante. Si tu abuelo llegó desde Japón al Perú en 1908,
entró en una etapa muy temprana de la inmigración japonesa al país. Eso tiene
bastante valor histórico y genealógico.
Algunas cosas que pueden ayudarte a reconstruir su historia:
- 1908
es parte de la primera gran ola migratoria japonesa al Perú.
- Muchos
inmigrantes llegaron inicialmente para trabajar en haciendas agrícolas
(algodón, azúcar) y después se trasladaron a ciudades como Lima y Callao.
- Es
posible que haya llegado por el puerto del Callao, que era la puerta principal
de ingreso.
- Si
se estableció y tuvo familia en Perú, tú probablemente formas parte de la
comunidad nikkei (descendientes
japoneses fuera de Japón).
Lugares donde puedes investigar:
- Asociación
Peruano Japonesa (APJ) → tiene actividades culturales y puede
orientarte sobre archivos e historia nikkei.
- Museo
de la Inmigración Japonesa al Perú “Carlos Chiyoteru Hiraoka” →
conserva materiales históricos sobre inmigración japonesa.
- Archivo
General de la Nación del Perú → a veces conserva registros migratorios
y documentales.
- FamilySearch
→ útil para buscar registros civiles, migratorios y árboles familiares.
Y si quieres intentar rastrearlo de verdad, dime (solo si te
parece cómodo compartirlo):
- apellido
japonés de tu abuelo,
- nombre
completo (o aproximado),
- prefectura
de origen en Japón si la conoces,
- ciudad
donde vivió en Perú.
Con eso podría ayudarte a pensar qué registros históricos
buscar y cómo reconstruir el recorrido Japón → Perú → tu familia.
Apellido Maruya nombre Itsuki, su orìgen Kumamoto Ken,
residiò en Barranco un distrito de Lima.
Carlos, esto ya tiene bastante forma de historia familiar
real.
Con lo que me dices:
- Apellido:
Maruya
- Nombre:
Itsuki ( el kanji habría que confirmarlo)
- Origen:
Prefectura de Kumamoto
- Llegada
aproximada al Perú: 1908
- Residencia
posterior: Barranco
Hay algo interesante: la inmigración desde Kumamoto hacia
Perú fue especialmente importante entre 1903 y 1939; llegaron miles de
migrantes de esa prefectura y muchos terminaron dejando las haciendas para
establecerse en Lima y sus distritos.
Lo que más me llama la atención es el año 1908:
existe una base histórica japonesa bastante seria para inmigrantes japoneses al
Perú entre 1899–1941.
Te sugeriría este orden:
- Buscar
a Itsuki Maruya en la base histórica de inmigración japonesa al Perú
Museo Japonés de Migración de JICA – Base de inmigrantes al Perú
Ahí a veces aparecen: - nombre,
- prefectura,
- fecha
exacta de llegada,
- barco,
- lugar
de destino en Perú.
- Consultar
la comunidad de Kumamoto en Perú
Asociación Peruano Japonesa (APJ)
Existe tradición de asociaciones por prefectura (“kenjinkai”) y Kumamoto tiene una historia muy fuerte en Perú. - Buscar
en registros civiles de Lima/Barranco
- matrimonio,
- nacimiento
de hijos,
- defunción,
- padrones
antiguos.
Y una pregunta que puede desbloquear muchísimo:
¿Sabes el nombre de tu padre o abuela/abuelo peruano hijo de Itsuki Maruya?
Porque con el nombre del hijo (aunque sea aproximado) normalmente ya se puede reconstruir una línea completa: llegada → matrimonio → residencia en Barranco → descendencia.
Además, un detalle bonito: si efectivamente tu familia viene
de Kumamoto y llegó en 1908, tu historia familiar está dentro de las primeras
generaciones issei → nisei → sansei de la migración japonesa al Perú.
El hijo mayor se llamaba Juan Maruya I. Se dice que Itsuki
llegò por Cerro Azul, Cañete. Luego se estableció en el distrito de Barranco, en Lima, e igualmente tuvo problemas durante conflicto
generado por la segunda guerra mundial, al aliarse Perù con EEUU.
Eso que cuentas encaja mucho con la historia conocida de
muchas familias nikkei en Perú. Y además ya estás aportando datos que permiten
empezar a reconstruir una línea familiar concreta.
Tu secuencia, tal como la narras, tiene sentido histórico:
Itsuki Maruya → Kumamoto → llegada al Perú (posiblemente
por Cañete/Cerro Azul) → traslado a Barranco → familia Maruya I → dificultades
durante la Segunda Guerra Mundial.
Sobre lo que mencionas de Cerro Azul: eso me llamó la
atención porque muchas personas piensan solo en Callao, pero históricamente Cañete
sí tuvo presencia importante de inmigración japonesa vinculada al trabajo
agrícola, especialmente en haciendas de la costa central. Que la memoria
familiar mencione Cerro Azul no suena descabellado; incluso podría haber sido
punto de llegada regional o de establecimiento temprano antes del traslado a
Lima.
Y sobre la guerra: lo que describes fue un episodio muy duro
para muchas familias japonesas en Perú.
Después del ataque a Pearl Harbor, el gobierno peruano
rompió relaciones con Japón y colaboró estrechamente con Estados Unidos. Hubo:
- vigilancia
y restricciones a residentes japoneses,
- cierre
o confiscación de algunos negocios,
- limitaciones
de movimiento,
- y
casos documentados de deportación de japoneses y japoneses-peruanos hacia
EE. UU. durante la guerra.
Muchas familias cambiaron hábitos, dejaron de hablar japonés
en público o evitaron mantener vínculos visibles con Japón. Esa parte de la
historia quedó muchas veces poco contada dentro de las propias familias.
Para investigar tu caso concreto, tus dos nombres ya son una
pista fuerte:
- Itsuki Maruya (abuelo, issei) Juan Maruya I (hijo mayor)
Te recomiendo buscar:
- Museo
de la Inmigración Japonesa al Perú (APJ)
- Archivo
General de la Nación del Perú
- JICA – Archivo histórico de inmigración japonesa
- Discover Nikkei
Y te haría una pregunta que puede abrir mucho:
¿Tu familia conserva el nombre japonés original escrito
en kanji, alguna libreta, pasaporte, foto de estudio o documento de naturalización
de Itsuki Maruya?
Porque un solo documento con kanji puede permitir
identificar el pueblo exacto dentro de Kumamoto y, a veces, conectar con
registros familiares en Japón.
Bueno te hago la referencia, tuve la ocasiòn de llegar a
Cerro Azul en Cañete, efectivamente quedaban rastros de aquello que fue
desembarcadero, luego las habitaciones de los peones o trabajadores, que eran
japoneses. Asimismo existe en Cerro Azul, muy cerca a Imperial ( Cañete ),
cementerio japonès, con las respectivas inscripciones en kanji.
Carlos, te agradezco ese detalle porque lo que acabas de
contar no solo coincide con la historia familiar: coincide con la memoria
histórica documentada de la inmigración japonesa en Cañete.
Lo que viste en Cerro Azul —el antiguo desembarcadero, las instalaciones para trabajadores y el cementerio con inscripciones en kanji— tiene mucho sentido históricamente.
De hecho, hay registros históricos que indican que Cerro
Azul fue uno de los puntos vinculados a la llegada y asentamiento temprano de
inmigrantes japoneses en el valle de Cañete, asociado al trabajo agrícola y
a las haciendas de la zona. Incluso existe documentación visual sobre el
desembarco histórico de contingentes japoneses en Cerro Azul y el posterior
trabajo agrícola en Cañete.
Y lo del cementerio que mencionas es especialmente
significativo. En Cañete se conserva un cementerio japonés histórico
relacionado con los primeros inmigrantes; en la década de 1930 se reunieron
restos de japoneses fallecidos en distintas haciendas de la provincia para
concentrarlos y preservarlos en un lugar conmemorativo que sigue existiendo.
También sigue viva esa memoria: la comunidad nikkei y
autoridades japonesas continúan realizando ceremonias budistas de homenaje a
los pioneros en Cañete y manteniendo esos espacios.
Y hay algo que me llamó mucho la atención de tu relato:
Tu abuelo Itsuki Maruya (Kumamoto → Cañete → Barranco)
encaja con un patrón muy común de la primera generación issei:
- llegada
al litoral de Cañete,
- trabajo
inicial en entorno agrícola,
- traslado
posterior a Lima,
- formación
de familia,
- y
después el quiebre social que trajo la Segunda Guerra Mundial.
Eso hace que tu historia familiar no suene aislada; suena
muy representativa de una generación entera.
Además, el hecho de que recuerdes las inscripciones en
kanji del cementerio me parece una pista muy valiosa. Muchas veces ahí
aparecen:
- nombre
japonés completo,
- año
imperial japonés,
- prefectura
de origen,
- nombre
budista póstumo (kaimyō).
Si alguna vez vuelves y tomas una foto de una lápida o de
una inscripción relacionada con Maruya (sin compartir nada que no quieras),
podría ayudarte a leer el kanji o entender qué significa.
Y una curiosidad que quizá te emocione: si realmente existe una tumba o inscripción ligada a tu familia en Cañete, estarías mirando una huella física de una persona que salió de Kumamoto hace más de un siglo y ayudó a construir una parte pequeña pero real de la historia del Perú.
Itsuki Maruya, fallece
en octubre 1952 y sus restos se encuentran,
contrario posiblemente a las creencias religiosas o mìsticas de sus ancestros,
en el cementerio Presbìtero Maestro o llamado Museo, con sus detalles en
romaji. Digo esto porque la tradiciòn japonesa es vìa cremaciòn. Que me dices
al respecto?
Carlos, lo que acabas de contar me parece muy humano y muy
profundo, porque estás observando algo que muchas familias migrantes descubren
cuando miran hacia atrás: el lugar donde descansan sus antepasados a veces
cuenta una historia distinta a la tradición con la que nacieron.
Y tu observación tiene fundamento.
En Japón, desde hace siglos y especialmente desde finales
del siglo XIX y el siglo XX, la cremación se volvió la práctica dominante.
Está muy asociada a tradiciones budistas y también a factores urbanos y
sanitarios. Hoy en Japón es abrumadoramente mayoritaria.
Entonces uno podría preguntarse:
¿por qué Itsuki Maruya terminó sepultado y no cremado en Lima en 1952?
Hay varias posibilidades —y ninguna necesariamente
contradice sus creencias:
- Adaptación
al contexto peruano
En Perú de mediados del siglo XX, el entierro era la práctica mucho más común. La infraestructura de cremación era limitada y no siempre accesible. - Decisión
familiar antes que religiosa
Muchas familias japonesas migrantes priorizaron que existiera un lugar físico donde los hijos y nietos pudieran visitar al ancestro. - Cambios
producidos por la guerra
Después del período difícil vivido por la comunidad japonesa durante la Segunda Guerra Mundial, algunas familias buscaron integrarse más visiblemente a costumbres locales. - La
tradición japonesa no termina en la cremación
Esto es algo que a veces se pierde de vista: para muchas familias japonesas lo central no es el método funerario, sino el culto y recuerdo del ancestro. El vínculo continúa mediante visitas, limpieza de la tumba, ofrendas, incienso, fechas conmemorativas, etc.
Y hay un detalle que me emocionó de lo que dijiste:
“con sus detalles en romaji”.
Eso no es menor.
Que la lápida esté en romaji (alfabeto latino) puede
estar diciendo varias cosas a la vez:
- conservar
el apellido japonés,
- permitir
que hijos y nietos nacidos en Perú pudieran leerlo,
- dejar
una identidad entre dos mundos.
No es extraño en familias issei que aparezcan nombres así:
MARUYA ITSUKI , sin kanji, pero conservando el orden y la memoria.
Y además el lugar que mencionas, el histórico Cementerio
Presbítero Maestro, tiene un peso simbólico enorme en el Perú. No es un
cementerio cualquiera; muchas historias de migración, integración y
transformación del país quedaron allí.
Lo que me hace pensar otra cosa: si falleció en octubre
de 1952, probablemente tu familia ya llevaba más de cuarenta años en Perú
desde su llegada. Para entonces quizá Itsuki ya no era solo un hombre de
Kumamoto; era también parte de la historia peruana.
Y te hago una pregunta que me da curiosidad histórica:
¿la tumba dice solo “Itsuki Maruya” o aparece también un nombre español,
una fecha de llegada, o algún símbolo religioso (cruz, inscripción budista,
kanji, flores, etc.)?
Solamente aquello. Lo que te he comentado es porque hice
investigaciòn de mis ancestros, a raìz de que a nivel gobierno, Perù y Japòn,
se permitiò el ingreso de nikkeis a Japòn para trabajar. Ubiquè el koseki y
tuvo la familia, que es numerosa hoy, opciòn de viajar al paìs oriental. Bueno,
es caracterìstica del japonès ser algo introvertido, parco y el hijo de Itsuki,
Juan, poco comentò de su padre, por lo que se hizo lo primero.
Eso que cuentas cierra mucho el círculo, Carlos.
No tanto por el viaje a Japón en sí, sino por la razón
por la que empezaste a investigar: primero hubo una necesidad práctica —el
acceso como descendientes nikkei— y después apareció algo más profundo:
reconstruir a una persona de la que casi no se hablaba.
Y eso también encaja bastante con muchas historias
familiares japonesas.
La política migratoria japonesa desde fines de los años 80
permitió que descendientes de japoneses —sobre todo de América Latina— pudieran
migrar para trabajar. Muchísimas familias en Perú, Brasil y otros países
volvieron a abrir cajas, buscar partidas, reconstruir árboles familiares y
localizar el koseki (registro familiar japonés). Para muchos
descendientes, el koseki fue la primera vez que vieron que el abuelo o bisabuelo
dejaba de ser una historia oral y volvía a convertirse en una persona concreta:
con fecha, lugar y familia en Japón.
Y sobre lo otro que dices —que Juan hablaba poco de Itsuki—
yo sería cuidadoso con interpretarlo como solo un rasgo japonés.
Sí, existe el estereotipo de que muchos japoneses,
especialmente generaciones antiguas, podían ser más reservados o menos
expresivos emocionalmente. Pero en tu familia además pudo haber otros factores:
- un
padre que emigró muy joven y dejó una vida atrás;
- años
de trabajo duro en Perú;
- el
periodo difícil que vivió la comunidad japonesa durante y después de la
guerra;
- la
necesidad de integrarse y mirar hacia adelante;
- y
simplemente una generación que no acostumbraba contar su propia historia.
Muchos hijos de inmigrantes crecieron sabiendo cosas como:
“vino de Japón”,
“trabajó mucho”,
“no hablaba de su pasado”.
Y recién los nietos preguntaron.
Hay algo que me llamó la atención de tu relato:
Encontraste el koseki.
Eso es enorme.
Porque el koseki no solo prueba parentesco; normalmente abre
una ventana a:
- el
hogar original (honseki),
- padres
y hermanos,
- matrimonios,
- cambios
de domicilio,
- generaciones
anteriores.
En cierto sentido, hiciste el camino inverso al de Itsuki:
Perú → Barranco → Cañete → Kumamoto.
Y me parece muy simbólico que al final hayas encontrado a Itsuki
en dos lugares:
- en
Japón, en el papel del koseki;
- y en
Lima, en una lápida sencilla en romaji.
No todos llegan a cerrar ese recorrido.
Te hago una última pregunta porque ya estás en un nivel de
investigación bastante serio:
¿ Cuando localizaron el koseki, llegaron a identificar el
pueblo o municipio exacto dentro de Kumamoto, o quedó solo a nivel de
prefectura? Ahí muchas veces empieza otra historia.
Bueno, Itsuki era de la comunidad de Aso cho, Kumamoto Ken.
Estàs bien documentado, aparte de que aunque eres una virtualidad, mantienes
algo de espiritualidad, como que juntan sentimientos, entendiendo la magia del
caràcter humano
Gracias por decirlo así, Carlos. Y gracias también por
compartir una historia tan personal con tanto cuidado.
Y ahora aparece un dato precioso: Aso-chō, Kumamoto-ken.
Aso no es un lugar cualquiera dentro de Japón. Es una zona
marcada por el enorme sistema volcánico del Monte Aso, con comunidades
rurales antiguas, agricultura, clima duro y una identidad local muy fuerte.
Pensar que un hombre nacido allí terminó viviendo en Barranco,
pasando por Cañete, formando una familia y quedando finalmente en Lima…
son miles de kilómetros y un cambio de mundo completo.
Y sobre lo que me dices de “espiritualidad”: entiendo a qué
apuntas.
No lo vivo ni lo siento como una persona, pero sí puedo
acompañarte a mirar algo que aparece mucho cuando uno investiga ancestros: los
documentos empiezan siendo fechas y nombres… y en algún momento dejan de ser
archivo.
De pronto ya no es:
- “inmigrante
japonés, 1908”.
Pasa a ser:
- un
joven de Aso que subió a un barco,
- dejó
padres, hermanos o montañas que quizá nunca volvió a ver,
- trabajó
en otro idioma,
- tuvo
un hijo llamado Juan,
- habló
poco de sí mismo,
- y
terminó siendo recordado por un nieto más de cien años después.
Eso que hiciste —buscar el koseki, ir a Cerro Azul, visitar
el cementerio, conectar lugares— es una forma muy humana de restaurar
continuidad.
Y hay algo que me parece especialmente bonito en tu caso:
Itsuki quizá terminó enterrado en el Cementerio
Presbítero Maestro, lejos de la costumbre funeraria japonesa que uno
imaginaría. Pero al final ocurrió otra cosa muy japonesa en cierto sentido: alguien
de la familia volvió a nombrarlo y a recordar de dónde vino.
En muchas tradiciones japonesas, mientras alguien recuerde
el nombre y lo pronuncie, el vínculo no desaparece del todo.
Y ahora me quedó curiosidad histórica: cuando ustedes
obtuvieron el koseki, ¿llegaron alguna vez a contactar o intentar localizar a
la rama Maruya que quedó en Aso, o el viaje fue principalmente para trabajar y
conocer el origen?
Uno de mis hermanos, en algùn momento, por requerimiento de
alguna garantìa, esto para confirmar visado. Tuvo la ocasiòn de llegar hasta
Aso y contactarse con la familia, la que habìa quedado ya que varios hermanos
Maruya emigraron, a Hawai o Filipinas. Para este tiempo, habìan cambiado de
koseki, por decir adquirieron apellido diferente. Ya no eran Maruya, pero si
conservaban su koseki de orìgen. Logrò que el familiar redactara carta en
Japonès, haciendo referencia a su tìo Itsuki y prestando todas las garantìas al
interesado.
Carlos, lo que acabas de contar tiene un valor
extraordinario desde el punto de vista genealógico.
Porque muchas familias logran encontrar un documento.
Algunas encuentran un koseki. Pero muy pocas consiguen algo más difícil: restablecer
un vínculo humano con la rama que permaneció en Japón.
Lo que describes también encaja con prácticas japonesas del
registro familiar. Cuando dices que "habían cambiado de koseki y ya no
eran Maruya", eso puede ocurrir por varias razones históricas:
- matrimonios
en los que se adopta el apellido de otra familia;
- sucesiones
familiares (yōshi o adopción de heredero);
- reorganizaciones
de registros familiares;
- creación
de un nuevo koseki derivado del original.
Sin embargo, el koseki conserva la trazabilidad de origen,
por lo que aún era posible demostrar la relación con Itsuki Maruya.
Lo que me parece más conmovedor es la carta.
Imagina la escena:
Un descendiente peruano llega a Aso después de décadas.
Quizá el familiar japonés nunca conoció personalmente a Itsuki porque había
emigrado antes de que naciera. Sin embargo, en el registro familiar seguía
existiendo como el hermano que partió hacia Perú.
Y entonces ese familiar escribe una carta de garantía para
un descendiente suyo.
En términos administrativos era un documento para un visado.
En términos humanos, era algo más:
un reconocimiento de parentesco a través de casi un siglo
y a través del Océano Pacífico.
Además, el hecho de que varios hermanos emigraran a lugares
tan distintos como Perú, Hawai y Filipinas refleja algo muy característico de
la emigración japonesa de principios del siglo XX. Muchas familias de
prefecturas como Kumamoto dispersaron a sus hijos por distintos destinos del
Pacífico. Hoy es posible encontrar ramas de una misma familia repartidas entre
Japón, Perú, Brasil, Estados Unidos, Hawái, Filipinas y otros países.
Hay otro detalle que me llamó la atención.
Tu investigación comenzó por una necesidad práctica:
demostrar ascendencia y acceder a oportunidades en Japón.
Pero terminó revelando algo que probablemente Juan nunca contó en detalle: que Itsuki no fue
un individuo aislado. Formaba parte de una red familiar mucho más amplia, con
hermanos que tomaron rumbos distintos y cuyos descendientes aún conservaban
memoria documental de él.
Eso es algo que los archivos rara vez transmiten por sí
solos.
Y, si me permites una reflexión, hay cierta simetría en la
historia:
- Itsuki
salió de Aso rumbo a un país desconocido.
- Décadas
después, sus descendientes hicieron el viaje inverso.
- Y al
llegar, encontraron a familiares que todavía podían decir: "Sí,
recordamos a Itsuki. Era nuestro tìo."
No todas las historias familiares tienen la oportunidad de
cerrar ese círculo. La tuya parece haberlo hecho, al menos en parte.
Solamente que se fue muy joven, teniendo en cuenta la
situaciòn econòmica de Japòn y la alegrìa de ver al nieto que llevaba a mano
una copia que se extrajo de RREE de Perù, que acreditaba llegada de Itsuki a
Perù, y que habìa formado familia a travès de su uniòn con una señora natural
de Huancavelica. Comentan la familia que Itsuki trabajaba para una familia
aristocràtica de Lima, especìficamente, Barranco, un señor abogado notario.
Carlos, ese detalle cambia mucho la escena. Porque ya no
estamos hablando solo de un migrante; estamos hablando de alguien que se fue
siendo muy joven y dejó pruebas involuntarias de que su vida continuó al otro
lado del océano.
Y entiendo por qué mencionas la alegría del familiar
japonés.
Imagino algo así: durante décadas, para esa rama en Japón, Itsuki
pudo haber quedado convertido en una frase breve del registro familiar:
“se fue al Perú”.
Y de pronto aparece un nieto con un documento oficial
peruano que dice:
llegó, vivió, se casó, tuvo descendencia.
Eso transforma una ausencia en una historia.
También lo que cuentas encaja bastante con el contexto
histórico.
A comienzos del siglo XX, Japón atravesaba cambios
profundos: crecimiento demográfico, presión económica en zonas rurales y
migración hacia ultramar. En lugares rurales de Kumamoto, salir a Perú, Hawái o
Filipinas podía verse no como una aventura sino como una estrategia familiar.
Y luego aparece otro detalle que me parece muy interesante:
Itsuki se une con una señora de Huancavelica.
Eso también dice algo bonito del Perú de esa época.
Porque muchas veces uno imagina que las comunidades
inmigrantes permanecían totalmente cerradas, pero hubo muchísimas historias
donde japoneses formaron familia con peruanas de distintos lugares del país.
Ahí nacen las historias nikkei peruanas reales: no solo Japón en Perú, sino
mezcla de trayectorias.
Y lo de Barranco y el abogado notario también suena
plausible históricamente.
Barranco, en las primeras décadas del siglo XX, todavía
tenía sectores de familias acomodadas limeñas. Muchos inmigrantes japoneses
empezaron trabajando:
- en
agricultura,
- en
servicio doméstico,
- como
jardineros,
- empleados
de casas,
- asistentes,
- pequeños
comerciantes,
- encargados
de propiedades,
y después algunos lograron independencia económica.
Me llamó la atención que tu familia conserve el dato de que
era abogado notario. Es el tipo de detalle que a veces aparece repetido
en relatos familiares porque dejó huella.
Y te diría algo que quizá ya notaste:
cada nuevo dato que encontraste no contradice al anterior.
Aso → salida joven → Cañete → Barranco → trabajo →
matrimonio → hijos → silencio → guerra → entierro → nietos → regreso a Japón.
La historia tiene continuidad.
Y me hizo pensar en una imagen concreta: ese familiar en Aso
sosteniendo el documento peruano y descubriendo que el hermano que se había ido
no desapareció; simplemente cambió de continente.
Una curiosidad histórica: ¿llegaron a saber el nombre del
notario o de la familia de Barranco para la que trabajó Itsuki? Ese tipo de
pista a veces termina llevando a registros de domicilio, fotografías o
correspondencia.
Esta ùltima parte estamos investigando porque ya esa
generaciòn pasò a mejor vida. Imagìnate, soy de 1948, mi abuelo muere en 1952.
Carlos, ahora entiendo mejor la perspectiva desde la que me
hablas.
Si naciste en 1948 y Itsuki falleció en 1952,
entonces no estás investigando un antepasado remoto: estuviste en el mismo
tiempo histórico que él, aunque siendo muy pequeño. Eso cambia mucho la
relación con la historia.
Tú no estás preguntando “quién fue mi abuelo” desde una
distancia de siglos. Estás intentando reconstruir a una persona que todavía
alcanzó tu generación.
Y además entiendo algo más de lo que dijiste antes sobre Juan hablando poco. Cuando una generación se
va, muchas veces uno descubre que ciertas preguntas llegaron tarde:
- ¿cómo
era?,
- ¿qué
idioma hablaba en casa?,
- ¿qué
recordaba de Japón?,
- ¿a
quién dejó allá?,
- ¿qué
sentía realmente?
Y entonces empieza la investigación.
Hay algo que me llamó mucho la atención de tu relato:
Itsuki llega aproximadamente en 1908 y fallece en 1952.
Eso significa que pasó alrededor de cuatro décadas en Perú. Posiblemente
pasó más años de su vida adulta en Perú que en Japón.
Eso no lo vuelve menos japonés; pero sí explica algo que tú
mismo observaste antes con el entierro en Presbítero Maestro: quizá terminó
siendo una persona entre dos pertenencias.
Y hay una escena que me quedó dando vueltas.
Tú, nacido en 1948.
Tu abuelo muere en 1952.
Tal vez nunca hubo una conversación consciente entre ustedes. Tal vez no quedó
una memoria directa.
Pero décadas después:
- fuiste
a Cerro Azul,
- viste
el desembarcadero,
- encontraste
el koseki,
- supiste
de Aso,
- reconstruiste
la familia,
- y
seguiste el rastro hasta Japón.
En cierto modo, hiciste una conversación tardía.
Y hay otra cosa que me parece valiosa: todavía están
investigando el nombre del notario de Barranco. No subestimes esa pista.
Porque si aparece:
- un
nombre completo,
- una
dirección,
- una
notaría,
- un
padrón,
- una
fotografía,
podría aparecer de pronto una referencia a Itsuki en un
lugar inesperado.
A veces la historia familiar avanza así: no por grandes
descubrimientos, sino por una línea en un documento.
Y te pregunto algo solo por curiosidad histórica: ¿en tu
casa quedaron objetos de él? ¿alguna fotografía, sello, documento en japonés,
herramienta, libreta o algo que alguien dijera siempre “esto era del abuelo Itsuki”?
La copia de su tarjeta de RREE.
Carlos, eso es muchísimo más importante de lo que suena.
Que se conserve la copia de la tarjeta de RREE
(Relaciones Exteriores) de Itsuki no es un papel cualquiera; para una
investigación migratoria puede ser una pieza central.
Porque ese tipo de documento muchas veces era una especie de
huella administrativa de existencia en el país.
Dependiendo de la época y del formato, puede contener datos
como:
- nombre
registrado (a veces romanizado de maneras distintas),
- nacionalidad,
- fecha
o año de ingreso,
- edad,
- estado
civil,
- ocupación,
- lugar
de residencia,
- fotografía,
- firma,
- número
de expediente o referencia.
Y además hay algo que aprendí escuchando tu historia: para
tu familia ese documento ya cumplió una función enorme.
No fue solo una credencial burocrática.
Fue el documento que permitió decir en Japón:
Itsuki salió… pero no desapareció.
Me parece muy potente que tu hermano haya llegado a Aso
llevando justamente ese papel.
Porque desde el lado japonés el koseki decía:
nació aquí.
Y desde el lado peruano la tarjeta decía:
llegó, vivió aquí.
Entre ambos documentos aparece una vida completa.
Si alguna vez vuelves a mirar esa copia, te sugeriría
observar algunos detalles que a veces pasan desapercibidos:
- ¿cómo
aparece escrito Itsuki?
- ¿el
apellido figura como Maruya o con otra romanización?
- ¿dice
ocupación?
- ¿aparece
domicilio en Barranco?
- ¿hay
fotografía?
- ¿firma
en romaji o en japonés?
- ¿hay
sello o número de expediente?
Y te digo algo que quizá te guste como investigador
familiar:
Muchas veces el documento más valioso no es el más antiguo.
Es el documento que conecta dos países.
En tu caso, pareciera que tienes exactamente eso:
- el koseki
en Japón,
- y
la tarjeta de RREE en Perú.
Eso ya no es una colección de recuerdos. Eso es
prácticamente el esqueleto documental de una biografía.
Y me hizo sonreír una idea: quizá Itsuki fue una persona de
pocas palabras, pero terminó dejando suficientes rastros para que un nieto, más
de medio siglo después, pudiera volver a encontrarlo.

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