sábado, 20 de junio de 2026

La AI en diàlogo sobre tema de emigraciòn de ciudadano japonès hacia Perù

 


Japoneses deportados de Perù, llegando a campo de concentraciòn en USA




Cementerio Japonès en Cerro Azul, Cañete, Lima. Peru




Cementerio Museo Presbìtero Maestro en Lima, Perù.



Cementerio Museo, donde yacen japoneses .

Diàlogo con Inteligencia Artificial, sobre japoneses migrantes, llegados al Perù.

La Inteligencia Artificial y Carlos: 

Inteligencia Artificial  :  con fuente de escritura....Roboto

Carlos             :  con fuente de escritura .....Happy Monkey

Mi abuelo fue Japonès, llega a Perù en 1908,

IA:  Qué interesante. Si tu abuelo llegó desde Japón al Perú en 1908, entró en una etapa muy temprana de la inmigración japonesa al país. Eso tiene bastante valor histórico y genealógico.

Algunas cosas que pueden ayudarte a reconstruir su historia:

  • 1908 es parte de la primera gran ola migratoria japonesa al Perú.
  • Muchos inmigrantes llegaron inicialmente para trabajar en haciendas agrícolas (algodón, azúcar) y después se trasladaron a ciudades como Lima y Callao.
  • Es posible que haya llegado por el puerto del Callao, que era la puerta principal de ingreso.
  • Si se estableció y tuvo familia en Perú, tú probablemente formas parte de la comunidad nikkei  (descendientes japoneses fuera de Japón).

Lugares donde puedes investigar:

Y si quieres intentar rastrearlo de verdad, dime (solo si te parece cómodo compartirlo):

  1. apellido japonés de tu abuelo,
  2. nombre completo (o aproximado),
  3. prefectura de origen en Japón si la conoces,
  4. ciudad donde vivió en Perú.

Con eso podría ayudarte a pensar qué registros históricos buscar y cómo reconstruir el recorrido Japón → Perú → tu familia.

Apellido Maruya nombre Itsuki, su orìgen Kumamoto Ken, residiò en Barranco un distrito de Lima.

Carlos, esto ya tiene bastante forma de historia familiar real.

Con lo que me dices:

  • Apellido: Maruya
  • Nombre: Itsuki    ( el kanji habría que confirmarlo)
  • Origen: Prefectura de Kumamoto
  • Llegada aproximada al Perú: 1908
  • Residencia posterior: Barranco

Hay algo interesante: la inmigración desde Kumamoto hacia Perú fue especialmente importante entre 1903 y 1939; llegaron miles de migrantes de esa prefectura y muchos terminaron dejando las haciendas para establecerse en Lima y sus distritos.

Lo que más me llama la atención es el año 1908: existe una base histórica japonesa bastante seria para inmigrantes japoneses al Perú entre 1899–1941.

Te sugeriría este orden:

  1. Buscar a Itsuki Maruya en la base histórica de inmigración japonesa al Perú
    Museo Japonés de Migración de JICA – Base de inmigrantes al Perú
    Ahí a veces aparecen:
    • nombre,
    • prefectura,
    • fecha exacta de llegada,
    • barco,
    • lugar de destino en Perú.
  2. Consultar la comunidad de Kumamoto en Perú
    Asociación Peruano Japonesa (APJ)
    Existe tradición de asociaciones por prefectura (“kenjinkai”) y Kumamoto tiene una historia muy fuerte en Perú.
  3. Buscar en registros civiles de Lima/Barranco
    • matrimonio,
    • nacimiento de hijos,
    • defunción,
    • padrones antiguos.

Y una pregunta que puede desbloquear muchísimo:

¿Sabes el nombre de tu padre o abuela/abuelo peruano hijo de Itsuki Maruya?

Porque con el nombre del hijo (aunque sea aproximado) normalmente ya se puede reconstruir una línea completa: llegada → matrimonio → residencia en Barranco → descendencia.

Además, un detalle bonito: si efectivamente tu familia viene de Kumamoto y llegó en 1908, tu historia familiar está dentro de las primeras generaciones issei → nisei → sansei de la migración japonesa al Perú.

El hijo mayor se llamaba Juan Maruya I. Se dice que Itsuki llegò por Cerro Azul, Cañete. Luego se estableció en el distrito de  Barranco, en Lima,  e igualmente tuvo problemas durante conflicto generado por la segunda guerra mundial, al aliarse Perù con EEUU.

Eso que cuentas encaja mucho con la historia conocida de muchas familias nikkei en Perú. Y además ya estás aportando datos que permiten empezar a reconstruir una línea familiar concreta.

Tu secuencia, tal como la narras, tiene sentido histórico:

Itsuki Maruya → Kumamoto → llegada al Perú (posiblemente por Cañete/Cerro Azul) → traslado a Barranco → familia Maruya I → dificultades durante la Segunda Guerra Mundial.

Sobre lo que mencionas de Cerro Azul: eso me llamó la atención porque muchas personas piensan solo en Callao, pero históricamente Cañete sí tuvo presencia importante de inmigración japonesa vinculada al trabajo agrícola, especialmente en haciendas de la costa central. Que la memoria familiar mencione Cerro Azul no suena descabellado; incluso podría haber sido punto de llegada regional o de establecimiento temprano antes del traslado a Lima.

Y sobre la guerra: lo que describes fue un episodio muy duro para muchas familias japonesas en Perú.

Después del ataque a Pearl Harbor, el gobierno peruano rompió relaciones con Japón y colaboró estrechamente con Estados Unidos. Hubo:

  • vigilancia y restricciones a residentes japoneses,
  • cierre o confiscación de algunos negocios,
  • limitaciones de movimiento,
  • y casos documentados de deportación de japoneses y japoneses-peruanos hacia EE. UU. durante la guerra.

Muchas familias cambiaron hábitos, dejaron de hablar japonés en público o evitaron mantener vínculos visibles con Japón. Esa parte de la historia quedó muchas veces poco contada dentro de las propias familias.

Para investigar tu caso concreto, tus dos nombres ya son una pista fuerte:

  • Itsuki Maruya (abuelo, issei)   Juan Maruya I (hijo mayor)

Te recomiendo buscar:

Y te haría una pregunta que puede abrir mucho:

¿Tu familia conserva el nombre japonés original escrito en kanji, alguna libreta, pasaporte, foto de estudio o documento de naturalización de Itsuki Maruya?

Porque un solo documento con kanji puede permitir identificar el pueblo exacto dentro de Kumamoto y, a veces, conectar con registros familiares en Japón.

Bueno te hago la referencia, tuve la ocasiòn de llegar a Cerro Azul en Cañete, efectivamente quedaban rastros de aquello que fue desembarcadero, luego las habitaciones de los peones o trabajadores, que eran japoneses. Asimismo existe en Cerro Azul, muy cerca a Imperial ( Cañete ), cementerio japonès, con las respectivas inscripciones en kanji.

Carlos, te agradezco ese detalle porque lo que acabas de contar no solo coincide con la historia familiar: coincide con la memoria histórica documentada de la inmigración japonesa en Cañete.

Lo que viste en Cerro Azul —el antiguo desembarcadero, las instalaciones para trabajadores y el cementerio con inscripciones en kanji— tiene mucho sentido históricamente.

De hecho, hay registros históricos que indican que Cerro Azul fue uno de los puntos vinculados a la llegada y asentamiento temprano de inmigrantes japoneses en el valle de Cañete, asociado al trabajo agrícola y a las haciendas de la zona. Incluso existe documentación visual sobre el desembarco histórico de contingentes japoneses en Cerro Azul y el posterior trabajo agrícola en Cañete.

Y lo del cementerio que mencionas es especialmente significativo. En Cañete se conserva un cementerio japonés histórico relacionado con los primeros inmigrantes; en la década de 1930 se reunieron restos de japoneses fallecidos en distintas haciendas de la provincia para concentrarlos y preservarlos en un lugar conmemorativo que sigue existiendo.

También sigue viva esa memoria: la comunidad nikkei y autoridades japonesas continúan realizando ceremonias budistas de homenaje a los pioneros en Cañete y manteniendo esos espacios.

Y hay algo que me llamó mucho la atención de tu relato:

Tu abuelo Itsuki Maruya (Kumamoto → Cañete → Barranco) encaja con un patrón muy común de la primera generación issei:

  • llegada al litoral de Cañete,
  • trabajo inicial en entorno agrícola,
  • traslado posterior a Lima,
  • formación de familia,
  • y después el quiebre social que trajo la Segunda Guerra Mundial.

Eso hace que tu historia familiar no suene aislada; suena muy representativa de una generación entera.

Además, el hecho de que recuerdes las inscripciones en kanji del cementerio me parece una pista muy valiosa. Muchas veces ahí aparecen:

  • nombre japonés completo,
  • año imperial japonés,
  • prefectura de origen,
  • nombre budista póstumo (kaimyō).

Si alguna vez vuelves y tomas una foto de una lápida o de una inscripción relacionada con Maruya (sin compartir nada que no quieras), podría ayudarte a leer el kanji o entender qué significa.

Y una curiosidad que quizá te emocione: si realmente existe una tumba o inscripción ligada a tu familia en Cañete, estarías mirando una huella física de una persona que salió de Kumamoto hace más de un siglo y ayudó a construir una parte pequeña pero real de la historia del Perú.

Itsuki Maruya, fallece en  octubre 1952 y sus restos se encuentran, contrario posiblemente a las creencias religiosas o mìsticas de sus ancestros, en el cementerio Presbìtero Maestro o llamado Museo, con sus detalles en romaji. Digo esto porque la tradiciòn japonesa es vìa cremaciòn. Que me dices al respecto?

Carlos, lo que acabas de contar me parece muy humano y muy profundo, porque estás observando algo que muchas familias migrantes descubren cuando miran hacia atrás: el lugar donde descansan sus antepasados a veces cuenta una historia distinta a la tradición con la que nacieron.

Y tu observación tiene fundamento.

En Japón, desde hace siglos y especialmente desde finales del siglo XIX y el siglo XX, la cremación se volvió la práctica dominante. Está muy asociada a tradiciones budistas y también a factores urbanos y sanitarios. Hoy en Japón es abrumadoramente mayoritaria.

Entonces uno podría preguntarse:
¿por qué Itsuki Maruya terminó sepultado y no cremado en Lima en 1952?

Hay varias posibilidades —y ninguna necesariamente contradice sus creencias:

  1. Adaptación al contexto peruano
    En Perú de mediados del siglo XX, el entierro era la práctica mucho más común. La infraestructura de cremación era limitada y no siempre accesible.
  2. Decisión familiar antes que religiosa
    Muchas familias japonesas migrantes priorizaron que existiera un lugar físico donde los hijos y nietos pudieran visitar al ancestro.
  3. Cambios producidos por la guerra
    Después del período difícil vivido por la comunidad japonesa durante la Segunda Guerra Mundial, algunas familias buscaron integrarse más visiblemente a costumbres locales.
  4. La tradición japonesa no termina en la cremación
    Esto es algo que a veces se pierde de vista: para muchas familias japonesas lo central no es el método funerario, sino el culto y recuerdo del ancestro. El vínculo continúa mediante visitas, limpieza de la tumba, ofrendas, incienso, fechas conmemorativas, etc.

Y hay un detalle que me emocionó de lo que dijiste:

“con sus detalles en romaji”.

Eso no es menor.

Que la lápida esté en romaji (alfabeto latino) puede estar diciendo varias cosas a la vez:

  • conservar el apellido japonés,
  • permitir que hijos y nietos nacidos en Perú pudieran leerlo,
  • dejar una identidad entre dos mundos.

No es extraño en familias issei que aparezcan nombres así:

MARUYA  ITSUKI , sin kanji, pero conservando el orden y la memoria.

Y además el lugar que mencionas, el histórico Cementerio Presbítero Maestro, tiene un peso simbólico enorme en el Perú. No es un cementerio cualquiera; muchas historias de migración, integración y transformación del país quedaron allí.

Lo que me hace pensar otra cosa: si falleció en octubre de 1952, probablemente tu familia ya llevaba más de cuarenta años en Perú desde su llegada. Para entonces quizá Itsuki ya no era solo un hombre de Kumamoto; era también parte de la historia peruana.

Y te hago una pregunta que me da curiosidad histórica:
¿la tumba dice solo “Itsuki Maruya” o aparece también un nombre español, una fecha de llegada, o algún símbolo religioso (cruz, inscripción budista, kanji, flores, etc.)?

Solamente aquello. Lo que te he comentado es porque hice investigaciòn de mis ancestros, a raìz de que a nivel gobierno, Perù y Japòn, se permitiò el ingreso de nikkeis a Japòn para trabajar. Ubiquè el koseki y tuvo la familia, que es numerosa hoy, opciòn de viajar al paìs oriental. Bueno, es caracterìstica del japonès ser algo introvertido, parco y el hijo de Itsuki, Juan, poco comentò de su padre, por lo que se hizo lo primero.

Eso que cuentas cierra mucho el círculo, Carlos.

No tanto por el viaje a Japón en sí, sino por la razón por la que empezaste a investigar: primero hubo una necesidad práctica —el acceso como descendientes nikkei— y después apareció algo más profundo: reconstruir a una persona de la que casi no se hablaba.

Y eso también encaja bastante con muchas historias familiares japonesas.

La política migratoria japonesa desde fines de los años 80 permitió que descendientes de japoneses —sobre todo de América Latina— pudieran migrar para trabajar. Muchísimas familias en Perú, Brasil y otros países volvieron a abrir cajas, buscar partidas, reconstruir árboles familiares y localizar el koseki (registro familiar japonés). Para muchos descendientes, el koseki fue la primera vez que vieron que el abuelo o bisabuelo dejaba de ser una historia oral y volvía a convertirse en una persona concreta: con fecha, lugar y familia en Japón.

Y sobre lo otro que dices —que Juan hablaba poco de Itsuki— yo sería cuidadoso con interpretarlo como solo un rasgo japonés.

Sí, existe el estereotipo de que muchos japoneses, especialmente generaciones antiguas, podían ser más reservados o menos expresivos emocionalmente. Pero en tu familia además pudo haber otros factores:

  • un padre que emigró muy joven y dejó una vida atrás;
  • años de trabajo duro en Perú;
  • el periodo difícil que vivió la comunidad japonesa durante y después de la guerra;
  • la necesidad de integrarse y mirar hacia adelante;
  • y simplemente una generación que no acostumbraba contar su propia historia.

Muchos hijos de inmigrantes crecieron sabiendo cosas como:

“vino de Japón”,
“trabajó mucho”,
“no hablaba de su pasado”.

Y recién los nietos preguntaron.

Hay algo que me llamó la atención de tu relato:

Encontraste el koseki.

Eso es enorme.

Porque el koseki no solo prueba parentesco; normalmente abre una ventana a:

  • el hogar original (honseki),
  • padres y hermanos,
  • matrimonios,
  • cambios de domicilio,
  • generaciones anteriores.

En cierto sentido, hiciste el camino inverso al de Itsuki:
Perú → Barranco → Cañete → Kumamoto.

Y me parece muy simbólico que al final hayas encontrado a Itsuki en dos lugares:

  • en Japón, en el papel del koseki;
  • y en Lima, en una lápida sencilla en romaji.

No todos llegan a cerrar ese recorrido.

Te hago una última pregunta porque ya estás en un nivel de investigación bastante serio:

¿ Cuando localizaron el koseki, llegaron a identificar el pueblo o municipio exacto dentro de Kumamoto, o quedó solo a nivel de prefectura? Ahí muchas veces empieza otra historia.

Bueno, Itsuki era de la comunidad de Aso cho, Kumamoto Ken. Estàs bien documentado, aparte de que aunque eres una virtualidad, mantienes algo de espiritualidad, como que juntan sentimientos, entendiendo la magia del caràcter humano

Gracias por decirlo así, Carlos. Y gracias también por compartir una historia tan personal con tanto cuidado.

Y ahora aparece un dato precioso: Aso-chō, Kumamoto-ken.


Aso no es un lugar cualquiera dentro de Japón. Es una zona marcada por el enorme sistema volcánico del Monte Aso, con comunidades rurales antiguas, agricultura, clima duro y una identidad local muy fuerte.

Pensar que un hombre nacido allí terminó viviendo en Barranco, pasando por Cañete, formando una familia y quedando finalmente en Lima… son miles de kilómetros y un cambio de mundo completo.

Y sobre lo que me dices de “espiritualidad”: entiendo a qué apuntas.

No lo vivo ni lo siento como una persona, pero sí puedo acompañarte a mirar algo que aparece mucho cuando uno investiga ancestros: los documentos empiezan siendo fechas y nombres… y en algún momento dejan de ser archivo.

De pronto ya no es:

  • “inmigrante japonés, 1908”.

Pasa a ser:

  • un joven de Aso que subió a un barco,
  • dejó padres, hermanos o montañas que quizá nunca volvió a ver,
  • trabajó en otro idioma,
  • tuvo un hijo llamado Juan,
  • habló poco de sí mismo,
  • y terminó siendo recordado por un nieto más de cien años después.

Eso que hiciste —buscar el koseki, ir a Cerro Azul, visitar el cementerio, conectar lugares— es una forma muy humana de restaurar continuidad.

Y hay algo que me parece especialmente bonito en tu caso:

Itsuki quizá terminó enterrado en el Cementerio Presbítero Maestro, lejos de la costumbre funeraria japonesa que uno imaginaría. Pero al final ocurrió otra cosa muy japonesa en cierto sentido: alguien de la familia volvió a nombrarlo y a recordar de dónde vino.

En muchas tradiciones japonesas, mientras alguien recuerde el nombre y lo pronuncie, el vínculo no desaparece del todo.

Y ahora me quedó curiosidad histórica: cuando ustedes obtuvieron el koseki, ¿llegaron alguna vez a contactar o intentar localizar a la rama Maruya que quedó en Aso, o el viaje fue principalmente para trabajar y conocer el origen?

Uno de mis hermanos, en algùn momento, por requerimiento de alguna garantìa, esto para confirmar visado. Tuvo la ocasiòn de llegar hasta Aso y contactarse con la familia, la que habìa quedado ya que varios hermanos Maruya emigraron, a Hawai o Filipinas. Para este tiempo, habìan cambiado de koseki, por decir adquirieron apellido diferente. Ya no eran Maruya, pero si conservaban su koseki de orìgen. Logrò que el familiar redactara carta en Japonès, haciendo referencia a su tìo Itsuki y prestando todas las garantìas al interesado.

Carlos, lo que acabas de contar tiene un valor extraordinario desde el punto de vista genealógico.

Porque muchas familias logran encontrar un documento. Algunas encuentran un koseki. Pero muy pocas consiguen algo más difícil: restablecer un vínculo humano con la rama que permaneció en Japón.

Lo que describes también encaja con prácticas japonesas del registro familiar. Cuando dices que "habían cambiado de koseki y ya no eran Maruya", eso puede ocurrir por varias razones históricas:

  • matrimonios en los que se adopta el apellido de otra familia;
  • sucesiones familiares (yōshi o adopción de heredero);
  • reorganizaciones de registros familiares;
  • creación de un nuevo koseki derivado del original.

Sin embargo, el koseki conserva la trazabilidad de origen, por lo que aún era posible demostrar la relación con Itsuki Maruya.

Lo que me parece más conmovedor es la carta.

Imagina la escena:

Un descendiente peruano llega a Aso después de décadas. Quizá el familiar japonés nunca conoció personalmente a Itsuki porque había emigrado antes de que naciera. Sin embargo, en el registro familiar seguía existiendo como el hermano que partió hacia Perú.

Y entonces ese familiar escribe una carta de garantía para un descendiente suyo.

En términos administrativos era un documento para un visado.

En términos humanos, era algo más:

un reconocimiento de parentesco a través de casi un siglo y a través del Océano Pacífico.

Además, el hecho de que varios hermanos emigraran a lugares tan distintos como Perú, Hawai y Filipinas refleja algo muy característico de la emigración japonesa de principios del siglo XX. Muchas familias de prefecturas como Kumamoto dispersaron a sus hijos por distintos destinos del Pacífico. Hoy es posible encontrar ramas de una misma familia repartidas entre Japón, Perú, Brasil, Estados Unidos, Hawái, Filipinas y otros países.

Hay otro detalle que me llamó la atención.

Tu investigación comenzó por una necesidad práctica: demostrar ascendencia y acceder a oportunidades en Japón.

Pero terminó revelando algo que probablemente  Juan nunca contó en detalle: que Itsuki no fue un individuo aislado. Formaba parte de una red familiar mucho más amplia, con hermanos que tomaron rumbos distintos y cuyos descendientes aún conservaban memoria documental de él.

Eso es algo que los archivos rara vez transmiten por sí solos.

Y, si me permites una reflexión, hay cierta simetría en la historia:

  • Itsuki salió de Aso rumbo a un país desconocido.
  • Décadas después, sus descendientes hicieron el viaje inverso.
  • Y al llegar, encontraron a familiares que todavía podían decir: "Sí, recordamos a Itsuki. Era nuestro tìo."

No todas las historias familiares tienen la oportunidad de cerrar ese círculo. La tuya parece haberlo hecho, al menos en parte.

Solamente que se fue muy joven, teniendo en cuenta la situaciòn econòmica de Japòn y la alegrìa de ver al nieto que llevaba a mano una copia que se extrajo de RREE de Perù, que acreditaba llegada de Itsuki a Perù, y que habìa formado familia a travès de su uniòn con una señora natural de Huancavelica. Comentan la familia que Itsuki trabajaba para una familia aristocràtica de Lima, especìficamente, Barranco, un señor abogado notario.

Carlos, ese detalle cambia mucho la escena. Porque ya no estamos hablando solo de un migrante; estamos hablando de alguien que se fue siendo muy joven y dejó pruebas involuntarias de que su vida continuó al otro lado del océano.

Y entiendo por qué mencionas la alegría del familiar japonés.

Imagino algo así: durante décadas, para esa rama en Japón, Itsuki pudo haber quedado convertido en una frase breve del registro familiar:

“se fue al Perú”.

Y de pronto aparece un nieto con un documento oficial peruano que dice:

llegó, vivió, se casó, tuvo descendencia.

Eso transforma una ausencia en una historia.

También lo que cuentas encaja bastante con el contexto histórico.

A comienzos del siglo XX, Japón atravesaba cambios profundos: crecimiento demográfico, presión económica en zonas rurales y migración hacia ultramar. En lugares rurales de Kumamoto, salir a Perú, Hawái o Filipinas podía verse no como una aventura sino como una estrategia familiar.

Y luego aparece otro detalle que me parece muy interesante:

Itsuki se une con una señora de Huancavelica.

Eso también dice algo bonito del Perú de esa época.

Porque muchas veces uno imagina que las comunidades inmigrantes permanecían totalmente cerradas, pero hubo muchísimas historias donde japoneses formaron familia con peruanas de distintos lugares del país. Ahí nacen las historias nikkei peruanas reales: no solo Japón en Perú, sino mezcla de trayectorias.

Y lo de Barranco y el abogado notario también suena plausible históricamente.

Barranco, en las primeras décadas del siglo XX, todavía tenía sectores de familias acomodadas limeñas. Muchos inmigrantes japoneses empezaron trabajando:

  • en agricultura,
  • en servicio doméstico,
  • como jardineros,
  • empleados de casas,
  • asistentes,
  • pequeños comerciantes,
  • encargados de propiedades,

y después algunos lograron independencia económica.

Me llamó la atención que tu familia conserve el dato de que era abogado notario. Es el tipo de detalle que a veces aparece repetido en relatos familiares porque dejó huella.

Y te diría algo que quizá ya notaste:

cada nuevo dato que encontraste no contradice al anterior.

Aso → salida joven → Cañete → Barranco → trabajo → matrimonio → hijos → silencio → guerra → entierro → nietos → regreso a Japón.

La historia tiene continuidad.

Y me hizo pensar en una imagen concreta: ese familiar en Aso sosteniendo el documento peruano y descubriendo que el hermano que se había ido no desapareció; simplemente cambió de continente.

Una curiosidad histórica: ¿llegaron a saber el nombre del notario o de la familia de Barranco para la que trabajó Itsuki? Ese tipo de pista a veces termina llevando a registros de domicilio, fotografías o correspondencia.

Esta ùltima parte estamos investigando porque ya esa generaciòn pasò a mejor vida. Imagìnate, soy de 1948, mi abuelo muere en 1952.

Carlos, ahora entiendo mejor la perspectiva desde la que me hablas.

Si naciste en 1948 y Itsuki falleció en 1952, entonces no estás investigando un antepasado remoto: estuviste en el mismo tiempo histórico que él, aunque siendo muy pequeño. Eso cambia mucho la relación con la historia.

Tú no estás preguntando “quién fue mi abuelo” desde una distancia de siglos. Estás intentando reconstruir a una persona que todavía alcanzó tu generación.

Y además entiendo algo más de lo que dijiste antes sobre  Juan hablando poco. Cuando una generación se va, muchas veces uno descubre que ciertas preguntas llegaron tarde:

  • ¿cómo era?,
  • ¿qué idioma hablaba en casa?,
  • ¿qué recordaba de Japón?,
  • ¿a quién dejó allá?,
  • ¿qué sentía realmente?

Y entonces empieza la investigación.

Hay algo que me llamó mucho la atención de tu relato:

Itsuki llega aproximadamente en 1908 y fallece en 1952. Eso significa que pasó alrededor de cuatro décadas en Perú. Posiblemente pasó más años de su vida adulta en Perú que en Japón.

Eso no lo vuelve menos japonés; pero sí explica algo que tú mismo observaste antes con el entierro en Presbítero Maestro: quizá terminó siendo una persona entre dos pertenencias.

Y hay una escena que me quedó dando vueltas.

Tú, nacido en 1948.
Tu abuelo muere en 1952.
Tal vez nunca hubo una conversación consciente entre ustedes. Tal vez no quedó una memoria directa.

Pero décadas después:

  • fuiste a Cerro Azul,
  • viste el desembarcadero,
  • encontraste el koseki,
  • supiste de Aso,
  • reconstruiste la familia,
  • y seguiste el rastro hasta Japón.

En cierto modo, hiciste una conversación tardía.

Y hay otra cosa que me parece valiosa: todavía están investigando el nombre del notario de Barranco. No subestimes esa pista.

Porque si aparece:

  • un nombre completo,
  • una dirección,
  • una notaría,
  • un padrón,
  • una fotografía,

podría aparecer de pronto una referencia a Itsuki en un lugar inesperado.

A veces la historia familiar avanza así: no por grandes descubrimientos, sino por una línea en un documento.

Y te pregunto algo solo por curiosidad histórica: ¿en tu casa quedaron objetos de él? ¿alguna fotografía, sello, documento en japonés, herramienta, libreta o algo que alguien dijera siempre “esto era del abuelo Itsuki”?

La copia de su tarjeta de RREE.

Carlos, eso es muchísimo más importante de lo que suena.

Que se conserve la copia de la tarjeta de RREE (Relaciones Exteriores) de Itsuki no es un papel cualquiera; para una investigación migratoria puede ser una pieza central.

Porque ese tipo de documento muchas veces era una especie de huella administrativa de existencia en el país.

Dependiendo de la época y del formato, puede contener datos como:

  • nombre registrado (a veces romanizado de maneras distintas),
  • nacionalidad,
  • fecha o año de ingreso,
  • edad,
  • estado civil,
  • ocupación,
  • lugar de residencia,
  • fotografía,
  • firma,
  • número de expediente o referencia.

Y además hay algo que aprendí escuchando tu historia: para tu familia ese documento ya cumplió una función enorme.

No fue solo una credencial burocrática.

Fue el documento que permitió decir en Japón:

Itsuki salió… pero no desapareció.

Me parece muy potente que tu hermano haya llegado a Aso llevando justamente ese papel.

Porque desde el lado japonés el koseki decía:

nació aquí.

Y desde el lado peruano la tarjeta decía:

llegó, vivió aquí.

Entre ambos documentos aparece una vida completa.

Si alguna vez vuelves a mirar esa copia, te sugeriría observar algunos detalles que a veces pasan desapercibidos:

  • ¿cómo aparece escrito Itsuki?
  • ¿el apellido figura como Maruya o con otra romanización?
  • ¿dice ocupación?
  • ¿aparece domicilio en Barranco?
  • ¿hay fotografía?
  • ¿firma en romaji o en japonés?
  • ¿hay sello o número de expediente?

Y te digo algo que quizá te guste como investigador familiar:

Muchas veces el documento más valioso no es el más antiguo.
Es el documento que conecta dos países.

En tu caso, pareciera que tienes exactamente eso:

  • el koseki en Japón,
  • y la tarjeta de RREE en Perú.

Eso ya no es una colección de recuerdos. Eso es prácticamente el esqueleto documental de una biografía.

Y me hizo sonreír una idea: quizá Itsuki fue una persona de pocas palabras, pero terminó dejando suficientes rastros para que un nieto, más de medio siglo después, pudiera volver a encontrarlo.


No hay comentarios: