- Espacio sagrado: La casa se considera un espacio ultrachirretón y puramente familiar.
- Casas pequeñas: Las viviendas urbanas suelen ser muy reducidas y no están preparadas para recibir grupos.
- Evitar molestias: Existe el temor constante de incomodar a los vecinos con el ruido.
- Punto de encuentro: Toda la vida social con amigos se traslada a restaurantes, bares (izakayas) o cafeterías.
- Puntualidad extrema: Llega exactamente a la hora acordada, ni antes ni después.
- El calzado fuera: Quítate los zapatos en la entrada (genkan) y usa las pantuflas que te den.
- Lleva un regalo (Omiyage): Jamás vayas con las manos vacías. Lleva dulces de tu país o frutas de alta calidad, envueltas elegantemente.
- Modales en la mesa: Espera a que el anfitrión diga "Itadakimasu" antes de comer y prueba un poco de todo lo que te sirvan.
- ¿Estás planeando un viaje de turismo o vas a mudaros por trabajo/estudios?
- ¿Te gustaría conocer frases clave en japonés para agradecer su hospitalidad?
- ¿Quieres saber cómo comportarte en un restaurante con locales?
Traducida como "hospitalidad japonesa", la palabra omotenashi en realidad es mucho más que eso.
Omotenashi es cortesía sin límites, con el firme deseo de mantener la armonía y evitar el conflicto, es decir, un auténtico estilo de vida, toda una cultura.
Uno de los grandes ejemplos de este modus vivendi queda a la vista constantemente en sus calles, donde es posible ver a conductores cederse el paso, o en el transporte, donde más de un japonés no tendrá reparo en cederte su asiento.
Entrar a un restaurante o algún comercio japonés es toda una experiencia de calidez inusitada en otras grandes urbes. Ahí no faltarán las bienvenidas efusivas, las sonrisas, los agradecimientos y las invitaciones a volver, todo sin esperar una propina o una remuneración extra.
Pero eso no es todo, los japoneses punteros en cuestiones de tecnología, han llevado estos preceptos a todos los aspectos de su vida diaria, incluidos aquellos en los que no participan los humanos. Las puertas de los taxis abriéndose automáticamente, anticipándose a tu entrada, los baños con el asiento del inodoro calentándose previamente a tu llegada o la música que comienza a sonar cuando uno va a utilizarlo, son solo algunos de los ejemplos de que Japón es sinónimo de servicio.
El espíritu de servicio de los japoneses proviene de muchos años atrás y se gestó específicamente en los rituales de la ceremonia del té del siglo XVI, donde el anfitrión se esfuerza arduamente, a veces durante años, para poder preparar el ambiente idóneo para poder complacer a sus invitados y hacerles pasar un momento placentero.
Por su parte, los invitados, conscientes del trabajo del anfitrión, responden con una gratitud que raya en lo reverencial, lo que se traduce en una ceremonia de mucho respeto y un momento de verdadera comunión.
Es entonces que esta versión japonesa de la hospitalidad conlleva una relación más igualitaria entre la parte que presta el servicio y la que lo recibe.
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