martes, 11 de junio de 2013

El sendero gris de Abimael Guzmán

LARGA VIDA A LOS OCHENTA Y DOS INTEGRANTES DEL GEIN HISTÓRICO QUE SENTARON LAS BASES PARA LA PACIFICACIÓN DEL PERÚ EL 12 DE SETIEMBRE DE 1992



La captura de Abimael Guzmán en Lima

           
Cuando el líder senderista comprendió que las cosas no iban bien en el campo, cambió su estrategia también en la esfera ideológica, concentró las operaciones de Sendero Luminoso en las ciudades, las cuales se convertían en el foco principal de la guerra, y el campo, su complemento. Guzmán fue prisionero de su propia victoria, su capacidad para destruir y desplazar al Estado, como parte de una estrategia de creación de vacíos políticos, fue mayor que su capacidad para organizar los cuadros que llenarían esos vacíos. Esa fue la razón por la que cambió el eje principal de la guerra del campo a las ciudades.

            En 1991 el comité central senderista proclamó la conquista del llamado equilibrio estratégico. A este logro se le consideró un hito histórico tan importante como el propio inicio de la lucha armada. Para las concepciones senderistas la nueva fase supuso principalmente el ingreso a la guerra de movimientos.

Sendero apuntaba a aumentar sus operaciones y a completar su estrategia con el ataque ofensivo sobre Lima hacia fines de 1992. Su objetivo era dar en el exterior una imagen de caos e ingobernabilidad que llevaría a los países vecinos a intervenir en el Perú.

La captura de Guzmán por parte de DINCOTE evitó todo esto. Se capturó al líder de Sendero sin disparar un solo tiro, después de meses de paciente búsqueda de inteligencia, análisis y vigilancia de muchos sospechosos que los conducirían al escondite de Guzmán.

El terror causado por las acciones de SL antes del 12 de septiembre de 1992, reforzó su sentimiento de invulnerabilidad, pero esa no fue la única razón para  los desastres que subsecuentemente caerían sobre ellos. Era claro que una estrategia de engaño estaba siendo usada por la  comunidad de inteligencia peruana. El canal utilizado fue la prensa. Primero se corrió un rumor dos meses antes de la captura de Abimael Guzmán que estaba en Bolivia; y más tarde la prensa comenzó a escribir y hablar sobre este tema por algunas semanas. Era obvio que Guzmán debió haberse reído leyendo los diarios y pensando cuán desorientados estaban los servicios de inteligencia, pero en realidad esta jugada reforzó su ego y lo llevó a un exceso de confianza, como sostienen algunos autores.

La población civil y Sendero

            “Ha existido una costumbre entre los investigadores de analizar la guerra subversiva desde dos aproximaciones. Viendo a Sendero Luminoso como una maquinaria perfecta, magníficamente montada, incapaz de cometer errores, o bien por contraste viendo al Estado peruano sumido en una comedia de equivocaciones e ineptitudes. Pocas veces se han analizado los errores de Sendero Luminoso, que los ha tenido y no pocos, sobre todo a nivel estratégico. Si Sendero Luminoso se encuentra hoy en la situación en que está, se debe principalmente a sus errores y no tanto a los aciertos del Estado peruano, que sólo después de diez años de guerra comenzó a tomar medidas adecuadas.” 

            Se parte del hecho de que ésta ha sido una guerra principalmente política, en la cual lo que estaba en disputa eran los corazones y la mente de la población. Quien ganase el apoyo de la población ganaría la guerra. Según la famosa frase de Mao Tse Tung el revolucionario debe moverse entre la población como el pez en el agua. La población debe apoyar al revolucionario, proporcionarle la logística y ocultarlo de las fuerzas de Gobierno. Las acciones de Sendero Luminoso, por el contrario, lo que  hicieron fue quitarle el apoyo de la población. Sendero había cometido básicamente seis errores en ese sentido, según el artículo “La Subversión: Situación Interna y Consecuencias Internacionales” de Enrique Obando Arbulú publicado en la revista Análisis Internacional del año 1993:

I.                     El primer error fue el de prohibir a los campesinos comercializar sus excedentes agrícolas en las ferias locales. Sendero pensaba que el campesino podía vivir del autoconsumo. Ya no más consume exclusivamente lo que produce. El campesino ha incluido dentro de su dieta productos que no produce y que para obtenerlos necesita vender su excedente. Prohibirle comercializar significaba condenarlo a una dieta a la cual el campesino ya no estaba acostumbrado. El resultado fue la negativa campesina a acatar la prohibición y la pérdida del apoyo que Sendero  inicialmente tuvo de sectores del campesinado.
II.                   El segundo error de Sendero fue aterrorizar a los campesinos mediante asesinatos selectivos para obligarlos a obedecer la prohibición. El resultado fue que los campesinos en vez de obedecer se organizaron en rondas para defenderse de Sendero. El Gobierno por sí solo no hubiera sido capaz de organizar una fuerza de esta naturaleza. No tenía la capacidad económica, ni la organización, ni el personal para montar una campaña que ganara el apoyo de los campesinos. Fue Sendero quien posibilitó la creación de esa fuerza campesina antisenderista a la que el Gobierno armó y enmarcó dentro de una organización legal. En cualquier estrategia antisubversiva coherente lo primero que se recomienda a un Gobierno que quiera acabar con la insurgencia es legitimarse ante la población. El Estado peruano en realidad nunca llegó a legitimarse con la población en las zonas agrarias; fue Sendero quien se deslegitimizó por plantear medidas impopulares y tratar de imponerlas a través del terror.
III.                  El tercer error de Sendero fue creer que era posible cortar el suministro de alimentos a las ciudades. Durante los Gobiernos de Belaúnde y García se importaba el arroz, la harina, las papas, el pollo, la carne, la leche. Esto significaba que en la eventualidad de que la subversión cerrara las rutas del suministro de alimentos a Lima, siempre quedaba abierta una ruta que Sendero no podía cerrar: el mar por donde se importaba del exterior un  porcentaje apreciable del consumo limeño. En realidad Sendero nunca pudo crear escasez  en Lima, y la única vez que se produjo fue durante el Gobierno de Alan García cuando no pudo pagarle a los estibadores del Callao para que descargaran los barcos cargados de harina que aguardaban en el Puerto del Callao. La idea original estuvo equivocada desde el principio. Resulta paradójico que aquello que convierte al Perú en altamente vulnerable frente a un enemigo extranjero, su alta dependencia de la importación de alimentos, lo haga fuertemente resistente a la acción de una guerrilla maoísta.
IV.                El cuarto error de Sendero fue no conocer realmente al campesinado en el cual trataba de apoyarse. La prueba más clara del desconocimiento de Sendero del campesinado andino son los perros negros que los subversivos mataban para colgarlos de los postes como amenaza simbólica contra sus enemigos. Sendero pretendía expresarse en términos simbólicos; pero su simbología no era tomada de los Andes sino copiada de la simbología china. En China el perro es un animal despreciable que no se utiliza como mascota sino que se come. En los Andes por el contrario, el perro negro tiene un valor simbólico positivo muy alto. Es el animal que en la mitología regional ayuda al alma en el tránsito entre la vida y la muerte. Nadie en su sano juicio en el mundo andino maltrata un perro negro. Sendero no sólo no conocía al campesinado sino que lo despreciaba. Estando sus mandos formados por una clase media, urbana, andina, consideraban todo lo tradicional andino como retrógrado y en ese sentido trató de  imponer el idioma castellano sobre el quechua y el aymará, así como erradicar todas las costumbres andinas por considerarlas alienantes y mitificadoras. Sendero  fue siempre un movimiento místico y no un movimiento revitalista andino como se pensaba. De haber sabido utilizar de manera revolucionaria el lenguaje simbólico y mágico del Andes, el Estado peruano se hubiera enfrentado a un reto infinitamente más serio.
V.                  El quinto error de Sendero fue romper el equilibrio entre el convencimiento y el terror, pero siempre a favor de este último. En todas las revoluciones marxistas, desde Lenin hasta Mao y HoChiMin se ha usado el terror, pero siempre hubo un equilibrio entre éste y el convencimiento. Sendero rompió este equilibrio y apostó a que el terror lograría la obediencia de la población. Efectivamente lo logró en muchas zonas por muchos años, pero para mantener la población sujeta vía terror, es necesario crear la impresión de que el partido es infalible, que está en todas partes y que tiene mil ojos y  mil oídos. Sin embargo una derrota importante del partido como fue la captura de Guzmán, puedo producir un derrumbe del mecanismo de sujeción por el terror tan rápido como el de un castillo de naipes.
VI.                El sexto error de Sendero fue no recurrir al frente amplio antiimperialista dentro del cual debiera estar según el esquema maoísta militar incluso la burguesía nacional. Sendero en vez de ampliar el frente para incluir mayor número de fuerzas, lo estrechó cada vez más llevado por el "Pensamiento Gonzalo". Esto llevó al senderismo a centrarse sobre sí mismo, a volverse dogmático y en última instancia a volverse terrorista, ya que al no aceptar aliados y no poder convencer por lo cerrado de sus planteamientos, la herramienta más fácil que se le presentaba para hacer avanzar la revolución era el terror.

El resultado de esta concentración ideológica fue el manejo absoluto del partido en la persona de Guzmán y el culto a su personalidad. Durante doce años esto pareció ser más bien la gran fuerza del partido, en la medida en que los servicios de inteligencia no sabían siquiera si Guzmán estaba vivo. Esto contribuyó a la mitificación de Guzmán. El mérito de este éxito no lo tenía solo Sendero, sino también la ineficiencia y falta de voluntad política de enfrentar el problema de los Gobiernos de Belaúnde y Alan García. Pero lo que era el mayor poder de Sendero era también su mayor debilidad. En cuanto Sendero se enfrentó con la policía como DINCOTE que con toda la experiencia adquirida con años de lucha le puso la puntería al Comité Central, se descubrió que la cúpula secreta y el mismo Abimael eran vulnerables. En diciembre de 1990 la policía capturó la casa de Chacarilla en donde, por otro defecto del culto a la personalidad, el filmar las actividades del líder  con todo el Comité Central, permitió por primera vez a la policía identificar a los miembros de la cúpula de Sendero Luminoso. Veinte meses después, en septiembre de 1992, caería el propio Guzmán.

            “El fracaso de Sendero en el campo lo llevó a cometer su último error: acelerar el paso de la revolución y concentrarse en las ciudades. Surgió la consigna de hacer en nueve años en el Perú, lo que Mao hizo en veintisiete en China. Que ha determinado que la campaña central tenga como blanco las grandes ciudades, es decir, las retaguardias fortalecidas del Estado.” 

La captura de Abimael Guzmán en 1992 marcó claramente un cambio en la guerra antisubversiva; la iniciativa pasó de manos de SL a manos del Gobierno. Este acontecimiento fue definitivamente el golpe más importante que el estado peruano infringió a SL. Su importancia es trascendental por dos razones. Por un lado, por el cambio de actitud psicológica que ha significado en las fuerzas del gobierno y en la población la que pasó del derrotismo o el pesimismo a una visión más optimista de la realidad.

            La otra razón por la cual la captura de Guzmán resultó importante fue por la organización interna del mismo Sendero. Este es un partido organizado sobre la base de una gran centralización y concentración del  poder; un partido que giraba sobre la base del culto de la personalidad de líder. La captura del líder y de parte importante de la cúpula tenía que afectarlo más seriamente.

Partidos de organización similar a la senderista que han concentrado el poder en la cúpula, cuando pierden a su líder  terminan derrotados. Partidos en cambio que han sabido distribuir adecuadamente al poder, sobreviven a pesar de la pérdida de sus líderes.

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