martes, 15 de septiembre de 2020

Ekekos

Ekeko, el aymara de la abundancia..... En sus inicios, el Ekeko era de piedra, jorobado, tenía rasgos indígenas y no llevaba ningún tipo de vestimenta: su desnudez era el símbolo de la fertilidad. En la colonia el culto a la deidad tomó nueva fuerza y en La Paz (actual capital de Bolivia) durante el cerco que ésta ciudad soportó durante un alzamiento indígena contra el control español. La Iglesia Católica intentó erradicar su culto en tiempos de la conquista, sin mayor éxito, aunque la imagen llegó a sufrir ciertos cambios: fue vestida y sus rasgos cambiaron a los de un mestizo.Hoy en día, existe en la sierra sur del Perú como en el occidente de Bolivia la creencia de que el ekeko es capaz de conceder los deseos de sus seguidores si estos le ofrecen una copia de ellos en miniatura, y muchos tienen en casa una imagen para que les resuelva los problemas, dejando dinero a su lado y manteniendo un cigarro encendido en su boca, que sólo puede consumirse hasta la mitad. Las figuras que le ofrecen son de cerámica, metal o piedra, reproducciones exactas del objeto de sus peticiones: automóviles, electrodomésticos y alimentos. Cuando se desea amor, se le entregan miniaturas de gallos y gallinas. La deidad es conocida en los diferentes lugares del mundo donde colonias de emigrantes bolivianos han extendido su culto. La figura del Ekeko tomó gran popularidad en la provincia de Buenos Aires (Argentina) durante el periodo hiperinflacionario de los años ochenta. Allí sus adeptos lo tomaron como una especie de patrono de la fortuna. Algunos años atràs este personaje fue muy demandado, en Asia, Europa, Oceanìa, ahì donde hubo llegado un originario de la Amèrica del Sur. China como es conocido por todos, hizo la producciòn en masa del "ekeko" manteniendo los rasgos originales. Tuve la ocasiòn de realizar envìos a un paìs de Asia, se realizaron ventas por la web y en el corto plazo terminò esta novedad, novedosa. Al tratarse de personajes de historia y que siempre estaràn por su tradiciòn, mantengo en stock cierta cantidad, habiendo formado un pequeño ejèrcito de " ekekos ", a la espera de quien los quisiera reclutar. Tomarlo o considerarlo como un visitante de buena fe, con exquisito talante, que no compite con nadie, pero consideràndolo como una buena compañìa. Si algùn visitante de este amigable blog lo desea, puede solicitarlo y de inmediato coordinamos el envìo. Es una difusiòn de la cultura de la Amèrica del Sur, que comparte Perù, Bolivia y Argentina. El ekeko no es rival de nadie, no va contra alguna cultura religiosa, simplemente, es la tradiciòn de los pueblos americanos.

domingo, 13 de septiembre de 2020

Manuel Gonzales Prada

 

Manuel Gonzales Prada: filosofía salvaje

Exploramos un lado poco conocido del pensador peruano más grande del siglo XX, cuyas ideas siguen vigentes


El artista gráfico Cherman revitalizó l aimagen de Gonzales Parada en este cuadro. Hizo lo propio con otros personajes de la historia del Perú. [Ilustración: Cherman]









Crítico de cine

spimentel@comercio.com.pe

En el Perú, las efemérides suelen ser oportunidades perdidas. Se cumplen cien años de la muerte de Manuel González Prada (1844-1918), y lo único que parece valorarse de su pensamiento, en la realidad nacional de hoy, es una frase que no suena trillada sino fuera porque es cada vez más certera: “El Perú es un organismo enfermo: donde se aplica el dedo brota el pus”. Palabras que, de tan actuales, amenazan con sepultar a un Prada inactual y más universal: el que habla menos de los vicios de la sociedad peruana, y más de la existencia, la vida, la fuerza, la naturaleza, la libertad, el poder, la ciencia, el arte y la filosofía.

La verdad es que Prada no fue un filósofo más. Fue uno muy original, que recién empieza a descubrirse. Hoy en día es uno de los autores peruanos más estudiados a nivel nacional e internacional. Y por varias razones. En primer lugar, es un precursor de dos movimientos intelectuales capitales en Latinoamérica: el modernismo y el indigenismo. En segundo, su obra, además de rebelde, fue generosa, proteica, multiforme, donde se dan cita múltiples géneros literarios: el diálogo y la prosa filosófica, la poesía, el aforismo, el ensayo social y político, la narrativa de ficción —en ese sentido también, sus semejanzas con un célebre filósofo alemán que nació, como él, en 1844 (Nietzsche), es sorprendente—. En tercer lugar, es un pensador cuyos conceptos de la ciencia, del arte y del ser humano tienen proyecciones muy contemporáneas.

Pero primero convengamos: el Perú es tierra filosófica, contemplativa y religiosa, desde sus orígenes prehispánicos. Con el mestizaje y el Virreinato, aparecieron filósofos de la Historia. El Inca Garcilaso, el primero. Luego, ya asentada la cultura colonial, fueron metafísicos escolásticos, como Juan Espinoza Medrano (‘El Lunarejo’). Hasta que, en el republicano siglo XIX, llegan dos filósofos de estilos modernos, y de pretensiones más abarcadoras. Ellos fueron González Prada y Alejandro O. Deustua (1849-1945). Un autodidacta revolucionario y un académico severo. Sin embargo, compartían más de una característica: ambos forjaron un pensamiento de pretensiones emancipadoras y, a la vez, radicalmente extrañas y hasta hostiles a devociones religiosas, esas que tanto definían la sociedad a la que pertenecían —a fines del s. XIX Lima era, con seguridad, una ciudad monacal—.

Y si, como dijo Luis Alberto Sánchez, Deustua y Prada marcan, como dos grandes troncos, el derrotero del pensamiento nacional posterior, el primero nos lleva a un tipo de filosofía llamada por muchos “espiritualista”: la de Víctor Andrés Belaúnde, Mariano Iberico, y Honorio Delgado; y el segundo, a una vertiente llamada “radical”, inclemente con la tradición, y de bases supuestamente materialistas, con el marxismo heterodoxo de Mariátegui y Haya de la Torre. Sin embargo, espiritualismo y materialismo son categorías que rápidamente pierden eficacia frente a la singularidad de estos autores. Y, sobre todo, frente a la obra de Prada, que como ya advirtió Thomas Ward —el más importante estudioso del autor de Pájinas libres de las últimas dos décadas—, es portadora de lo que llama un poder, o, diríamos nosotros, usando una palabra más precisa, una “potencia” espiritual.

                                                      ***
Según Ward, la potencia espiritual de Prada se opone al poder político. Con una revisión atenta de su obra, y desde una mirada transversal a todos los tipos de textos de nuestro autor —como sus poemas, por mucho tiempo no atendidos como modos de expresión válidos para un análisis de su pensamiento—, Prada presenta una metafísica sutil: la de la inmanencia, por contraposición a la de la trascendencia. El mismo Augusto Salazar Bondy, al hablar de él, ya mencionaba una “franca profesión de fe inmanentista”. Para muestra algunos versos: “¿Soy la parte o soy el Todo?/ No consigo deslindar/ Si yo respiro en las cosas/ o en mí las cosas están”. Una visión que rechaza la idea del dualismo entre mundo espiritual y mundo material, y que algunos pueden ver como un vago panteísmo. Lo cierto es que Prada, desde su peculiar metafísica, recusaba la idea de un Dios como principio trascendente, o de un mundo verdadero y espiritual, por contraposición a uno falso y material.

Teniendo, según Ward, a Lucrecio y a Baruch Spinoza como antecesores, Prada concebía al cosmos como ese gran flujo material lleno de energía, lleno de fuerzas que chocan entre sí, y dentro de las cuales nosotros somos una parte ínfima e insignificante —donde a la vez resuena el Todo—. En ese sentido hay un pensamiento muy contemporáneo que no subsume la Naturaleza como objeto de menor valor —al concebírsele como materia sin alma, como hizo Descartes— frente al valor del ser humano: “No diga el hombre al peñasco:/ -Yo soy un alma, tú eres la materia;/ No repita al infusorio:/ tú vas a la nada, yo voy a lo eterno”. Esta idea echa a tierra las lecturas simplistas de Prada como “cientificista”, “positivista”, o mero “racionalista”.


El filósofo alemán Friedrich Nietzsche, contemporáneo a Gonzales Prada. Se pueden encontrar muchas similitudes en la producción intelectual de ambos, a pesar de que nunca se conocieron.

Pero, ¿cómo se opone esa metafísica inmanentista, ese espiritualismo sin trascendencia, frente al poder mundano? Ahí está la clave de la lectura de Ward. Prada identificaba esa inversión inmanente de la creencia en el mundo con una crítica feroz no solo al Estado, sino también a la Iglesia, a las instituciones históricas de la religión, a todo el conglomerado cultural clerical. De acuerdo con Prada, ellos se apoyan en una trascendencia —principio verdadero y “celestial” que solo detenta el sacerdote—, para someter la fuerza vital y mental de los seres humanos. Prada sería así, como su contemporáneo Nietzsche, un implacable destructor de los poderes intermedios entre falsas trascendencias de arriba, y el mundo “humano” de abajo: Tierra que, lejos de ver como falsa, Prada tenía como irradiación de conocimientos renovados y de belleza.

                                                        ***
Por lo dicho anteriormente, no debería llamar la atención los ensayos que Prada dedicó al cristianismo primitivo, y su admiración por polémicos investigadores de la vida de Cristo como el francés Ernest Renan. Desde esta óptica, ajena al constructo teológico y las doctrinas eclesiales, el Cristo histórico, para Prada, fue un revolucionario anarquista que rechazó todo el mundo de jerarquías, jefaturas sacerdotales, dinero, en función de la reivindicación del pobre, del débil, del desposeído. La anarquía, como oposición a todo Poder (Estado de cualquier ideología o bandera, Capital, Religión) se convertía, además, después de la estancia en España que el peruano haría en 1896-1897, y bajo las influencias de teóricos como Kropotkin, Bakunin o Reclus, en otro concepto que perfila su propia singularidad en la obra de nuestro autor.

Algunos no han dejado de reclamar a Prada una ideología y un programa de acción político que permitiera instalar un nuevo orden social. Habría que decirles que se equivocan. Prada recusó siempre esta vía: el pensamiento debía afirmar la vida, no oprimirla. Por eso pasó de un tenue liberalismo a un radical anarquismo, en la defensa del individuo de cualquier clase y nacionalidad, de la mujer — también fue un anunciador del feminismo— y su emancipación de instituciones que iban, desde el tan odiado Estado, hasta el matrimonio. Y como para Prada escribir era hacer, pensar era ser, la prédica anarquista no era una irresponsabilidad, sino una búsqueda, el llamado a un futuro de libertad que nunca vio como utópico, ni como producto de una imaginada guerra militar, sino como un estadio superior de evolución humana en la siempre impredecible y azarosa historia de la Humanidad.

                                                     ***
Por último, habría que reparar en un punto esencial del pensamiento pradiano: la Ciencia. Se ha hablado mucho sobre su papel en la filosofía de nuestro autor, pero siempre para encasillarlo en el burdo cientificismo decimonónico que tenía de contexto. Sin embargo, Prada tenía una visión escéptica de las verdades que podía conseguir la ciencia. Para él, siempre eran provisionales. En ese sentido, su mirada no era ingenua, y su fe en la razón y en la ciencia no eran deudoras de una evolución lineal y acumulativa. Para Prada, con intuiciones que lo acercaban a futuros teóricos como Thomas Kuhn, el desarrollo de la ciencia se hacía a partir de revoluciones conceptuales, siempre con el fondo de misterio de una naturaleza siempre sorprendente, que no puede esquematizarse en función de verdades absolutas.

Veamos un ejemplo. En un diálogo filosófico pradiano, aparece Zózimo, personaje conceptual que toma el nombre del primer alquimista del que se conservan escritos auténticos. Para Prada los científicos, en tanto experimentaban con los elementos de la Naturaleza, debían tener al químico como modelo. Y en el diálogo en mención, este mítico Zósimo, especie de fantasma que vive en el mundo de los muertos, le dice a Prada sobre la pregunta de qué hace “allá”: “Tenemos el inmenso trabajo de rehacer nuestra moral y nuestras ciencias: discípulos de una mala escuela, nos educamos de nuevo. Practicamos una ortopedia intelectual y moral. ¡Si tú supieras lo que vale casi toda la ciencia humana! Aquí, inter nos, solo hay verdadero el 2 + 2 = 4.”

El escepticismo de Prada, que relativiza todo el conocimiento científico salvo el matemático (2 + 2 = 4) —verdad que hace unos años enarboló el filósofo francés Quentin Meillassoux en su libro Después de la finitud, sin saber que repetía el postulado de un peruano que lo antecedió por más de cien años—, no solo está en consonancia con la idea contemporánea de que no hay una Ciencia del Todo —sino solo teorías parciales que dan cuenta provisional de determinados fenómenos de la realidad—. También reafirma una cierta humildad frente a la Naturaleza. Desde el lado del arte, esto implicaba, para Prada, la creación de imágenes que, en lugar de agotar la verdad del mundo, podían transmitir la belleza, fuerza y beatitud de este.

Prada es así un metafísico muy interesante que se opone al Poder y la Soberbia antropocéntrica que nos dirige, hoy en día, a un ecocidio. Por el contrario, postula un sistema de pensamiento que comunica la Ciencia con el Arte en favor de la Vida, y en contra de toda forma de opresión, ya sea esta física, psicológica, social o política.



jueves, 23 de julio de 2020

Sigue tus sueños



Sigue tus sueños



http://discoverital.blogspot.com/2013/03/
Los sueños prácticamente llegan en algún momento de nuestras vidas. Cuando me refiero a sueños, no estoy literalmente hablando de la sucesión de imágenes, emociones, pensamientos y sentimientos que experimentas mientras estás en una determinada etapa de tu sueño. Prácticamente estoy hablando sobre el deseo de alcanzar sus objetivos, si quiere lograr algo en su vida en algún momento en el futuro. Deberías tener el deseo de lograr algo grandioso, porque creo que nadie   realmente podría realmente lograr un sueño indeseable. Casi todos tienen el sueño de ser alguien de gran importancia en el mundo y todos pueden lograr ese sueño.

Un profesor universitario dijo una vez que "una persona sin un sueño es tan inútil como un martillo de vidrio". Lo que significa que si no tienes el sueño de lograr algo en tu vida, eres inigualable.
Ten un sueño y ponte a prueba. Algunas personas establecen un cierto período de tiempo en el que quieren haber logrado algo y eso es muy bueno. Cuando sueñes, asegúrate de soñar en grande, procura alcanzar tan alto como las estrellas para que si no logras conseguirlo Allí caes en las nubes. Al perseguir un sueño; nunca tenga un elemento en mente que va a fallar. El fracaso nunca debe ser una opción. Sin embargo, no solo digo que aspiro a lograr un sueño en particular y luego me siento y no hago nada al respecto. Ponga acción en sus palabras y trabaje para lograr el sueño. 
                          
 El problema con la mayoría de las personas es que tienen muchos sueños, pero no han hecho mucho para lograr incluso uno de ellos. Esto se debe a que carecen de determinación. No todas las personas fallan porque carecen de determinación, pero algunas fallan porque no tienen orientación y el conocimiento para implementar el sueño. El doctor Seuss, escritor estadounidense, dijo una vez: "cuanto más leas, más cosas sabrás y más lugares visitarás". Por lo tanto, es importante saber por qué y qué debe hacer para lograr su sueño.

Para lograr cualquier cosa en la vida primero debes creer en ti mismo, así es como la mayoría de las personas se vuelven exitosas. Hay ciertos aspectos que debes tener para alcanzar tus sueños. Sé disciplinado, ten autoestima y la determinación de lograr grandes cosas y rodearte de personas que hacen lo mismo. Tales circunstancias te ayudan a adquirir tus sueños y a tener éxito en la vida. Martin Luther King, quien fue el líder del Movimiento Afroamericano de Derechos Civiles en la década de 1960, tuvo un sueño. Ese sueño se hizo realidad muchos años después de su muerte. En su vida estableció la semilla de lo que se conoce como el sueño americano. Puso su poder y su creencia en tanta gente para que ellos también pudieran creer en sí mismos.

La fe es otra característica que debes tener cuando quieres lograr tu sueño. Ora a Dios y pide guía. Funciona, es posible que nunca sepas lo que estás haciendo y realmente termines en una situación que no entiendes por completo mientras intentas   alcanzar una meta. Al tratar de alcanzar su sueño, también puede ser engañado por otras personas y termina sin nada. Perder algo por lo que realmente tienes pasión y por lo que trabajas puede ser devastador. Así que ten cuidado; persigue tus sueños pero con orientación, disciplina y el conocimiento para completar tus sueños. El cielo ya no es el límite porque hay huellas en la luna. Llega tan alto como puedas soñar en grande. Incluso si tus compañeros dicen que eres demasiado ambicioso, ignóralos. El mundo es tuyo.

jueves, 18 de junio de 2020

Wiñaytam Kausanki José María - Alicia Maguiña


Josè Marìa Arguedas A

Sus padres fueron el abogado cuzqueño Víctor Manuel Arguedas Arellano, que se desempeñaba como juez en diversos pueblos de la región, y Victoria Altamirano Navarro. En 1917 su padre se casó en segundas nupcias (la madre había muerto tres años antes), y la familia se trasladó al pueblo de Puquio y luego a San Juan de Lucanas. Al poco tiempo el padre fue cesado como juez por razones políticas y hubo de trabajar como abogado itinerante, dejando a su hijo al cuidado de la madrastra y el hijo de ésta, quienes le daban tratamiento de sirviente.

En 1921 se escapó con su hermano Arístides de la opresión del hermanastro. Se refugiaron en la hacienda Viseca, donde vivieron dos años en contacto con los indios, hablando su idioma y aprendiendo sus costumbres, hasta que en 1923 los recogió su padre, quien los llevó en peregrinaje por diversos pueblos y ciudades de la sierra, para finalmente establecerse en Abancay.

Después de realizar sus estudios secundarios en Ica, Huancayo y Lima, ingresó en 1931 en la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima para estudiar literatura. Entre 1932 y 1937 trabajó como auxiliar de la Administración Central de Correos de Lima, pero perdió el puesto al ser apresado por participar en una manifestación estudiantil a favor de la República Española.

Tras permanecer alrededor de un año en la prisión El Sexto, fue nombrado profesor de castellano y geografía en Sicuani, en el departamento de Cuzco, cargo en que descubrió su vocación de etnólogo. En octubre de 1941 fue agregado al Ministerio de Educación para colaborar en la reforma de los planes de estudios secundarios. Tras representar al profesorado peruano en el Congreso Indigenista Interamericano de Patzcuaro (1942), reasumió su labor de profesor de castellano en los colegios nacionales Alfonso Ugarte, Nuestra Señora de Guadalupe y Mariano Melgar de Lima, hasta que en 1949 fue cesado por considerársele comunista.

Confesiones de José María Arguedas - La Mula

jueves, 4 de junio de 2020

Moscù, 01.2020, aùn sin COVID-19. JP.,Moscù,Praga,Berlin,Milàn,Madrid (3...


Durante la visita al centro de la ciudad de Moscù se presentaba este espectàculo, dando inicio al 2020.
Mucho turismo, la ropa de invierno que traemos no es la adecuada. 
Las estaciones del metro son espectaculares, algunas casi museos. Para movilizarse existe variedad de medios. En mi alojamiento el ambiente bastante càlido. 
La Plaza Roja, sìmbolo de la ciudad, en buenas condiciones, despejada y limpia lo que facilita el turismo. La vigilancia policial no es extrema, aunque en las estaciones de buses, trenes, existen las màquinas escaners por previsiòn de ataques terroristas que aùn se dan en algunas ocasiones por los problemas internos de Rusia.

domingo, 24 de mayo de 2020

Diario La Repùblica de Lima, Perù, entrevista a Marco Aurelio Denegri

MARCO AURELIO DENEGRI: La Academia está desinformada




Por Marco Aurelio Denegri.-


Efectivamente, la Real Academia Española (RAE) afirma en su Diccionario (DRAE) que la palabra cojudez es americanismo y que tiene un solo significado: "Cualidad de cojudo." Doble falsedad. Sí, doble, porque cojudez es peruanismo y no tiene un solo significado, sino cinco, a saber:

1. Cualidad de cojudo.

2. Necedad, tontería.

3. Cosa de mala calidad.

4. Cosa baladí o insignificante.

5. Situación, cuestión o asunto problemático, espinoso o delicado.

(Véase el siguiente ejemplo vladimírico de esta quinta acepción: "Si la cojudez es así –dice Vladimiro Montesinos–, es mejor que hoy presente su renuncia al Jurado y que se vaya, hermano." (Citado por Luis Jochamowitz, en su compilación titulada Vladimiro. Conversando con el Doctor.)

Téngase por perfectamente averiguado que en ningún país hispanohablante es de uso general el vocablo cojudez, salvo en el Perú, aunque con la excepción de Loreto. En Loreto y particularmente en Iquitos no se dice cojudez, sino cojudeza. Esto me lo han asegurado varios loretanos y en primer lugar Luis Ángel Pinasco.

En 1908, en su respuesta al poema "Adiós a Lima", del colombiano Gabriel Olaya Zanabria, dice Leonidas Nicolás Yerovi Douat lo siguiente, en la penúltima estrofa:

"Revisa so rechucha de tu madre / Siquiera el Diccionario a veces, / Y aprende bien la lengua de Cervantes / Para que así no escribas cojudeces / Ni rebuznes, baboso, cuando cantes."

Según el mismo Yerovi, y así consta en su Parodia de Don Juan, de 1909, al referirse Don Juan a los ángeles, arcángeles y querubines, dice que todos ellos son "de cojudez bien notoria".

En carta fechada en Nápoles el 15 de febrero de 1914, y dirigida a Enrique Bustamante y Ballivián, el remitente Abraham Valdelomar, comentando el derrocamiento de Billinghurst, expone entre otras consideraciones las siguientes:

"No creí que tan pronto nos cayéramos del tejado; y sobre todo por cojudeces. Porque allí, amigo mío, todas son cojudeces. Hasta tener talento es una cojudez."

Ahora bien: para adentrarnos en la cojudez y captar su meollo y esencia, hay que vivirla. Tal es el sentir de Sofocleto, y el mío también.

"En el Perú –dice Sofocleto– la cojudez va mucho más allá de las definiciones, la gramática, la etimología y los diccionarios. Es necesario vivir nuestra cojudez, más que definirla. Es indispensable llevarla en el andar, la piel, la sangre, el alma... respirar a través de ella, arrullarse con su hipnosis colectiva y amarla con esa ternura infinita que sólo un cojudo puede poner en la cojudez."

Los peruanos tenemos la particularidad de generar cojudez con una facilidad asombrosa. Somos, pues, cojudógenos. El neologismo cojudógeno designa a la persona que genera cojudez, que la suscita y despierta, que la provoca y engendra. Cuando en una reunión, por ejemplo, comienzan a proliferar las cojudeces, ello indica que hay uno o más circunstantes cojudógenos. El proceso se llama cojudogenia.

El ser humano nunca llegará a ser sápiens o sapiente, lo que se llama sapiente, si no estudia a fondo lo que le impide serlo; es decir, si no investiga detenidamente, rigurosamente, exhaustivamente, su propia cojudez.

https://larepublica.pe/archivo/328234-marco-aurelio-denegri-la-academia-esta-desinformada/

Ofensa a la ciudad de Lima y sus respuestas por Josè Santos Chocano y Nicolàs L. Yerovi D.

En 1908, Gabriel Olaya Zanabria, un poeta colombiano, insultó al pueblo de Lima con los siguientes versos:  

ADIÓS A LIMA  

Adiós a Lima, fango de placeres 
ciudad de gallinazos y ladrones  
Yo te dejo un millón de maldiciones 
a ti, y a todos tus inmundos seres 

Infame círculo de alcahuetes 
eres revuelto lupunar de maricones 
son tus hijos los hombres más huevones
 y las putas más putas tus mujeres

Yo te maldigo sin que Dios te pierda .
tal como perdió en la antigüedad a Roma 
más no con el fuego que perdió a Sodoma. 
Sino con la lluvia de compacta mierda.  

Al tiempo preciso llegaba José Santos Chocano por ahí y lo oye. . . . 
En respuesta Chocano dijo alisten un avión. . . y mandar versos a Colombia que debían imprimir pronto en una imprenta, con la siguiente letra: 

CONTESTACIÓN A “ADIÓS A LIMA” POR EL LAUREADO POETA PERUANO JOSE SANTOS CHOCANO 

Pobre cojudo que al Perú viniste 
a querer aprender el castellano 
sé que tú “Adiós a Lima” lo escribiste 
porque no te dieron por el ano. 

Eres más maricón hijo de puta 
que cojudo y cornudo fue tu padre 
y la más puta de la tierra 
fue la puta de tu madre.  

Aunque tú quieras que mi voz se pierda 
yo haré que mi grito repercuta 
y todo el mundo ha de saber, huevón de mierda 
que eres el hijo de una puta 

Fenómeno, aborto de natura 
pobre ser engendrado por un mulo 
de una yegua concebido en mil posturas 
mal parido en un monte, por el culo 

Negro grajiento de Colombia oriundo, 
tierra donde nacen maricones, 
vuelve otra vez a Lima, vagabundo, 
para que veas lo que es tener cojones. 

Quiero verte cabrón, si no me muero, 
comido por ladillas y por piojos, 
podrido carachoso y hasta quiero, 
que la tierra se te rebase por los ojos. 

Quiero verte morir ahogado en mi mierda, 
al terminar mis versos y te advierto, 
que esta puteada que jamás se pierda, 
te ha de alcanzar aún después de muerto.  


Además, en este mismo año 1908, en su mecanografiada respuesta al poema "Adiós a Lima", dice Leonidas Nicolás Yerovi Douat lo siguiente, en la penúltima estrofa: 

"Revisa so rechucha de tu madre 
siquiera el Diccionario a veces, 
y aprende bien la lengua de Cervantes, 
para que así no escribas cojudeces 
ni rebuznes, baboso, cuando cantes."