sábado, 2 de marzo de 2013

Envenenamiento de chilenos en Chavin

HEROINA ANONIMA DE LA GUERRA CON CHILE


La Guerra del Pacifico, (1879-1883) de Perú y Bolivia contra Chile, dejó heridas muy profundas en nuestro pueblo, que el tiempo aun no ha cicatrizado; culminada la campaña naval y terrestre; los chilenos ingresaron a nuestro territorio; ocuparon Lima y se desparramaron a sus anchas por las diferentes provincias de la costa y sierra del Perú.
Don Andrés Avelino Càceres, el Brujo de los Andes, lideró la resistencia nacional en la sierra central; con el apoyo de los campesinos, tuvo en jaque a los chilenos, utilizando, la táctica de las guerrillas, los derrotó muchas veces ; pero el mayor poderío del ejercito del Sur, logró vencerlo finalmente en la batalla de Huamachuco; el taita Càceres siguió luchando, pero ya la guerra estaba perdida...

Los chilenos, hurgaron y saquearon los diferentes pueblos de la costa, y sierra de nuestro territorio y por supuesto llegaron a Chavin de Huantar; Don Lorenzo contaba que en Gaucho, los pobladores lograron eliminar a uno de estos intrusos, incluso refería que enterraron sus restos, cubriéndolo con una pesada laja de piedra frente al Castillo.

En aquellos aciagos años, vivió en Chavin una distinguida dama, Doña ROSAURA BETETA SOLIS; mujer joven, muy hermosa y de gran carácter, ("de armas tomar"), que cautivó a unos de estos invasores, de nombre: PEDRO LA ROSA, quien quedó prendado de la chavina y la cortejaba constantemente ; asì, para ablandar el corazon duro de la bella dama; le obsequiaba, toda clase de joyas; de oro, plata y piedras preciosas, que en sus múltiples correrías, había logrado reunir; obviamente con tantos alagos, ella cedió y se convirtió en su amante; probablemente este individuo tenia un rango de oficial, pues desaparecía por un unos meses, pero siempre regresaba a ver a su amada, obviamente cargado de tesoros..... hasta que en unos de sus múltiples viajes desapareció definitivamente......y no volvió jamás.

Los chilenos, causaron destrozos materiales en los lugares por donde pasaban, pero además, cometian muchos abusos, y violaciones contra las mujeres y maltrataban a los pobladores; así llegó a Chavin la noticia que un contingente mayor se acercaba, para abastecerse de alimentos y continuar en búsqueda de los guerrilleros de Càceres; entonces cundió un gran pánico por todo el pueblo y casi todos huyeron a las tierras altas a esconderse; la casa de Doña Rosaura, estaba ubicada en el actual mercado, frente a la plaza de armas del pueblo, era muy àmplia y las habitaciones principales, conectaban con una galería subterránea, muy antigua; así ideò un plan; preparó un gran banquete, que dejó listo para servir; y organizó todo tipo de alimentos, en pequeñas "talegas"; harinas: de trigo, alverja, habas; abundantes panes, bizcochos; gran cantidad de "charqui" (carne seca); luego Doña Rosaura, se escondió en su galería ancestral, que tenia a manera de sótano en su casa;y pidió a unos de sus sirvientes, que cubriera con una gran laja de piedra, la entrada y así esperó el desenlace....

Llegaron los invasores, grande fue su sorpresa al ver al pueblo sin habitantes, las casas vacías, algunas incendiadas; excepto una grande que estaba en la plaza de armas; la casa de Rosaura; ingresaron desesperadamente buscando comida, que estaba calientita; dijeron: "estos cobardes han abandonado sus casas y nos han dejado el almuerzo listo para servirnos y engullieron los ricos jamones, los pucheros; los picantes de cuy; esos delicosos manjares de la tierra.

Después de tan opíparo almuerzo, uno a uno los invasores fueron cayendo muertos, como moscas ¿què había pasado?, pues la hábil y astuta Rosaura había envenenado toda la comida, asi todo un contingente de 70 soldados incluidos sus oficiales murieron, gracias al ardid heroico de la gran ROSAURA...

Los habitantes al enterarse de lo ocurrido retornaron a sus casas, y Doña Rosaura, se convirtió en la heroína del pueblo y su fama se extendió por todo el callejón de Conchucos; asi empezó a esconder sus tesoros, pues no tardaria de venir otro contingente de invasores; llenaba las joyas en los "uyllos" -vasijas grandes para almacenar la chicha- escogía un sirviente al azar, dirigiéndose a su diferentes solares, que tenia en el pueblo; y mandaba cavar, un hoyo profundo, para enterrar el tesoro; una vez concluido el trabajo, daba de beber un vaso de chicha envenenado al sirviente; así se aseguraba del secreto del lugar; ¡sòlo ella sabía donde estaban sus tesoros!....

El final de esta mujer fue trágico; culminada la guerra, los chilenos abandonaron nuestros territorios; Doña Rosaura se convirtió en una de las más ricas de la regiòn; pero la riqueza, trae envidia y las envidias acarrean odios; y como dicen "pueblo chico, infierno grande"; asi Rosaura tuvo enemigos, una en especial, pues ambas se disputaban su hegemonía en el pueblo; los roces eran constantes, el ambiente era muy hostil, que mantenía en vilo a los lugareños; pero sorpresivamente, Rosaura, cambio de táctica y decidió poner fin a los enfrentamientos, y para demostrar su benevolencia y olvidar viejos rencores, invitó a la rival y familia, asi como a los visibles del lugar, a un gran ágape; y uds que creen? si, planeó, envenenar, a su enemiga, y preparó un plato especial para su invitada ; pero ¡oh!, error fatal, en la confusión, equivocadamente ingirió, el alimento que estaba destinada para su contrincante; en pleno ágape, cayó de bruces, y murió en el acto, ante la sorpresa de los concurrentes...

En las noches de luna llena, en los diferentes lugares de Chavin; esporádicas ráfagas de fuego, resplandecen de cuando en cuando en el horizonte; dicen que es el antimonio de los tesoros de Rosaura......

Nota: en el año 2003, durante la construcciòn del nuevo mercado, se encontrò una galerìa antigua, era probablemente el escondite de Rosaura Beteta.
Esta pàgina de la historia inèdita de nuestro pueblo, ha sido recopilada y escrita por la Lic Angela Rosaura La Rosa Rodriguez.
 

Carlos Marx cuestiona a Bolivar


¿Por qué Bolívar fue
cuestionado por C. Marx?

por García Mérida , Ayala Corao
(I)
¿Por qué
Marx repudió a Bolívar?

por Wilson García Mérida 

Charles Daña, director del “New York Daily Tribune”, le reclamaba a Carlos Marx por el “tono prejuicioso” con que el padre del materialismo histórico había escrito un ensayo biográfico sobre Simón Bolívar que, a pedido de Daña, fue redactado para el tomo III del “New American Cyclopaedia”, el cual circuló en enero de 1858, casi tres décadas después de la muerte del Libertador


En una carta fechada en Londres el 14 de febrero de 1858, Marx le escribió a Federico Engels comentando los reclamos de Daña y decía: "En lo que toca al estilo prejuiciado, ciertamente me he salido algo del tono enciclopédico. Pero hubiera sido pasarse de la raya querer presentar como Napoleón I al canalla más cobarde, brutal y miserable. Bolívar es el verdadero Soulouque". 
La sola comparación con el emperador negro Soululouque, el dictador de Haití que surgió de entre los esclavos para cometer fechorías contra su propia gente, pone a Bolívar, desde la mira de Marx, en la posición de un dictadorzuelo oportunista y demagogo que había aprendido con ventajas las mañas de la "viveza criolla" americana. 
Aunque omite el hecho de que Bolívar colaboró con Petion para la liberación de los esclavos de Haití a cambio de armamento británico, Marx logra demostrar —para profundo pesar de los adoradores del Libertador— que las campañas castrenses emprendidas por Bolívar durante la Guerra de la Independencia fueron nada más un alarde de mediocridad estratégica financiada por capitalistas ingleses y por la propia corona británica en pos de dominar el vasto mercado americano que se dislocaba del decadente dominio español.  

¿Un "español americano"?

Marx desmitifica con ruda acuciosidad el aura de genio militar que rodea a Bolívar y lo expone como un general calculador y cobarde al punto de calificarlo como "el Napoleón de las Retiradas" en alusión a recurrentes episodios donde Bolívar huye en plena batalla abandonando a sus soldados, como sucedió en agosto de 1814 durante un combate contra las tropas del realista Boves. Y por si fuera poco, Marx le endilga a Bolívar el título de traidor, acusándole de haber participado en la entrega del independentista Francisco Miranda al tirano español Monteverde. 
De hecho, el caraqueño había iniciado su carrera militar —como buen hijo de colonos españoles de alta alcurnia— en las filas del ejército realista. A sus 16 años fue nombrado por el rey de España subteniente de la Sexta Compañía del Batallón de Milicias de Blancos de los Valles de Aragua; es decir comenzó su carrera hacia el poder sirviendo a la Corona, como una mayoría de aristócratas y criollos que luego encabezaron el proceso independentista apoyados por los propios europeos enemigos del corrupto monarca español Fernando VII. 
Durante la ruptura con España, atenido al omnímodo poder que le habían conferido las sofisticadas armas inglesas, el dinero de la corona británica y los caudales aportados por las elites de "españoles americanos" que se enfrentaban a los "españoles europeos" (términos usados por el propio Bolívar en varios de sus escritos), el aristócrata Libertador erigió su soberbia y casi divina figura sobre los despojos de los genuinos luchadores populares por la Independencia, indígenas y negros, llegando a incomodarse sin disimulo ante la emergencia de líderes plebeyos como el dirigente mulato Manuel Carlos Piar, prócer de la liberación venezolana, a quien Bolívar mandó fusilar, según Marx, "bajo las falsas imputaciones de haber conspirado contra los blancos, atentando contra la vida de Bolívar y aspirando al poder supremo". 
Marcos Roitman Rosenmann y Sara Martínez Cuadrado, en el epílogo de la última edición española (Sequitur, Madrid, 2001) del ensayo que Aníbal Ponce tradujo en 1936 para su revista "Dialéctica", aseguran que "no hay uno sólo de los hechos que Marx relata que no hayan sido admitidos por los propios historiadores amigos de Bolívar". 

Pueblos sin historia

Las devastadoras opiniones con que Marx estigmatiza las pulsiones autoritarias de Bolívar constituyen hoy un colosal problema teórico y político para el movimiento marxista internacional que, paradójicamente, en Latinoamérica tiende a expresarse bajo la forma de un movimiento anti-imperialista "bolivariano". 
Marx odiaba a Bolívar sin tapujos. Lo odiaba por su origen de clase, por su condición de aristócrata, más que criollo, codicioso de la fama y el poder. Un "pequeño burgués" disoluto y procaz que "tras dejar en funciones al congreso granadino y al general Santander como comandante en jefe… marchó hacia Pamplona, donde pasó más de dos meses en festejos y saraos (...), con un tesoro de unos 2.000.000 de dólares, obtenidos de los habitantes de Nueva Granada mediante contribuciones forzosas, y disponiendo de una fuerza de aproximadamente 9.000 hombres, un tercio de los cuales eran ingleses, irlandeses, hanoverianos y otros extranjeros bien disciplinados", escribió Marx.
José Aricó ha escrito un esclarecedor estudio sobre el mencionado texto explicando que "fue una evaluación política la que indujo a Marx a interpretar a Bolívar como autoritario y bonapartista y proyectar, como solía hacerlo, su hostilidad política al conjunto de las actividades y hasta a la propia personalidad del libertador, del que se burla encarnizadamente a lo largo de su extenso ensayo". 
Según Aricó, la solidez de la desoladora visión marxista del mito bolivariano se sustenta en uno de los conceptos teóricos fundamentales del socialismo científico para entender los problemas anticoloniales del tercer mundo: se trata del concepto de matriz hegeliana sobre los "pueblos sin historia", según el cual los procesos revolucionarios librados al azar de un mero imperativo positivista, sin la conciencia de una clase hegemónica capaz de imponer su propia racionalidad en el marco de la lucha de clases, devienen en procesos caóticos e irracionales "que permitieron a un personaje mediocre y grotesco representar el papel de héroe". Marx describe entonces los sucesos históricos protagonizados por Bolívar como una suma de casualidades y de hechos gratuitos o "positivos", es decir contingentes, por ejemplo, cuando Marx anota que como consecuencia de las sucesivas derrotas derivadas de la manifiesta incapacidad militar de Bolívar, "a una defección seguía la otra, y todo parecía encaminarse a un descalabro total. 
 En ese momento extremadamente crítico, una conjunción de sucesos afortunados modificó nuevamente el curso de las cosas". Entre tales hechos fortuitos, fueron los de mayor peso aquellos que se relacionaban con la descomposición irreversible del régimen monárquico y colonial, pero sobre todo aquellos que tienen que ver con la capacidad política y militar que desarrollan especialmente los movimientos indígenas autónomos de los Andes —quechuas y aymaras— en la lucha por su propia emancipación, que señoritos como Bolívar capitalizarán en su beneficio particular aprovechando el sofisticado aparataje logístico y financiero que le brindan sus aliados británicos. 

El Código Boliviano

Para sorpresa nuestra, resulta que una de las críticas más duras de Marx contra Bolívar se relaciona con la naciente república de Bolivia y la forma odiosamente bonapartista (en términos marxistas) con que el Libertador diseñaba la estructura del naciente Estado boliviano. Como es sabido, Bolívar se desplazó a los Andes peruanos tras una exitosa campaña en Ecuador, dejando atrás antiguas rivalidades y animadversiones que sostenía con sus propios correligionarios venezolanos y colombianos. Al fundarse Bolivia, el Libertador redactó su famosa Constitución Vitalicia, conocida por Marx como el "Código Boliviano". 
En este fragmento medular encontramos acaso las únicas referencias sobre Bolivia en la vasta obra de Marx: "Durante las campañas contra los españoles en el Bajo y el Alto Perú (1823-1824) Bolívar ya no consideró necesario representar el papel de comandante en jefe, sino que delegó en el general Sucre la conducción de la cosa militar y restringió sus actividades a las entradas triunfales, los manifiestos y la proclamación de constituciones. 
Mediante su guardia de corps colombiana manipuló las decisiones del Congreso de Lima, que el 10 de febrero de 1823 le encomendó la dictadura; gracias a un nuevo simulacro de renuncia, Bolívar se aseguró la reelección como presidente de Colombia. Mientras tanto su posición se había fortalecido, en parte con el reconocimiento oficial del nuevo Estado por Inglaterra, en parte por la conquista de las provincias altoperuanas por Sucre, quién unificó a las últimas en una república independiente, la de Bolivia. En este país, sometido a las bayonetas de Sucre, Bolívar dio curso libre a sus tendencias al despotismo y proclamó el Código Boliviano, remedo del Code Napoleón. Proyectaba trasplantar ese código de Bolivia al Perú, y de éste a Colombia, y mantener a raya a los dos primeros estados por medio de tropas colombianas, y al último mediante la legión extranjera y soldados peruanos. Valiéndose de la violencia, pero también de la intriga, de hecho logró imponer, aunque tan sólo por unas pocas semanas, su código al Perú. Como presidente y libertador de Colombia, protector y dictador del Perú y padrino de Bolivia, había alcanzado la cúspide de su gloria.…". 
Sin embargo, se debe reconocer que la idea de una Presidencia Vitalicia para regir los destinos de la Confederación Sudamericana, que Bolívar intentaba construir a partir de la Constitución boliviana tan deplorada por Marx, no era tan mala idea. En el Discurso del Libertador al Congreso Constituyente de Bolivia, redactado en Lima el 25 de mayo de 1825, Simón Bolívar afirma que la figura de un Presidente Vitalicio —a quien define "como el Sol que, firme en su centro, da vida al Universo"— sería sometido a "los límites constitucionales más estrechos que se conocen" y estaría privado de "todas las influencias" delegando competencias a otras instancias del Estado, siendo el Vicepresidente principal ejecutivo y sucesor vitalicio. "Por esta providencia se evitan las elecciones" —decía Bolívar— "que producen el grande azote de las repúblicas, la anarquía, que es el lujo de la tiranía y el peligro más inmediato y más terrible de los gobiernos populares". No dejaba de haber una gran dosis de racionalidad en esas ideas de Bolívar, o al menos una intuición visionaria sobre un devenir latinoamericano, especialmente boliviano, donde la democracia representativa, partidocrática y "huayraleva" forma parte de una cultura de corrupción que ni Marx fue capaz de sospechar hace 147 años. ( bolpress )Periodista boliviano, editor de El Heraldo
(II)

Marx y Bolívar
por Carlos M. Ayala Corao 

Karl Marx se refirió a Simón Bolívar como el "canalla más cobarde, brutal y miserable. Bolívar es el verdadero Soulouque", (carta de Marx a Engels de fecha 14-2-1858). En esa misma oportunidad, afirmó que Bolívar era un mito de la fantasía popular: "La fuerza creadora de los mitos, característica de la fantasía popular, en todas las épocas ha probado su eficacia inventando grandes hombres. El ejemplo más notable de este tipo es, sin duda, el de Simón Bolívar".

En días pasados, por mera casualidad nos topamos con un pequeño opúsculo titulado Simón Bolívar, cuyo autor es Karl Marx, publicado por Ediciones Sequitur, Madrid, 2001. Confieso la impresión que nos llevamos al constatar la existencia de esta obra la cual ignoraba, como creo que es el caso de muchos venezolanos.

La verdad es que con sus distancias geográficas y su diferencia de edades (Bolívar nacido en Caracas en 1783 y Marx en Tréveris en 1818), nada nos podía hacer suponer que alguno de ellos sería objeto de atención por el otro. Pero la coincidencia ocurrió cuando en 1857, Charles Dana, director del New York Daily Tribune, solicitó a Marx y a Engels un grupo de biografías para incorporarlo en la New American Cyclopaedia.

Es el propio Marx quien en la referida carta a Engels, nos dio noticias de los reparos de Dana contra su artículo sobre Bolívar, porque estaba escrito en un tono prejuiciado y, además, le había exigido más fuentes. A Dana, no le faltó razón para rechazar el artículo de Marx, pues como incluso lo reconoció este último, ciertamente se salía del tono enciclopédico.

Marx comienza su artículo refiriéndose a Bolívar como un descendiente de familias mantuanas, que en la época de la dominación española constituían la nobleza criolla en Venezuela. Luego, Marx continúa su relato emitiendo una serie de afirmaciones y conceptos ciertamente prejuiciados, inexactos o deformados sobre la vida del Libertador. En este sentido afirma que el Libertador rehusó adherirse a la revolución que estalló en Caracas el 19 de abril de 1810, a pesar de las instancias de su primo José Félix Ribas. En cuanto a la misión de Bolívar a Londres en 1811 (junto con Bello y López Méndez), Marx afirma que ésta se redujo a la autorización para exportar armas, teniendo que abonarlas de contado y pagar fuertes derechos.

La pérdida de la plaza de Puerto Cabello en la Primera República, Marx la describe como una huida cobarde y a escondidas de Bolívar para ocultarse en San Mateo y con posterioridad participar, personalmente, en el asalto y detención de Miranda en La Guaira, traicionándolo de esta forma al entregarlo engrillado al general español Monteverde -quien lo envió a Cádiz donde luego moriría-. Esta traición la reseña Marx como debidamente recompensada con la expedición del pasaporte español a Bolívar, en reconocimiento por su 'servicio prestado al Rey de España con la entrega de Miranda'.

Marx describe la victoria en la toma de Santa Marta en 1814 como una hazaña en la cual, a pesar de que la ciudad ya había capitulado, Bolívar le permitió a sus soldados que la saquearan durante cuarenta y ocho horas. La retirada a Jamaica en 1815 es descrita como una huida de Bolívar durante ocho largos meses, mientras los generales patriotas ofrecían su tenaz resistencia en Venezuela; y la Carta de Jamaica es una defensa de Bolívar ante su fuga de los españoles, en la cual pretendió presentar su renuncia al mando supuestamente en aras de la paz pública. Marx describe otra huida cobarde de Bolívar en 1816 frente a una diminuta fuerza del general Morales en Valencia, que lo llevó a retroceder a rienda suelta hasta Ocumare (de la Costa) para saltar y embarcarse a bordo del Diana rumbo a Bonaire, 'dejando a todos sus compañeros privados del menor auxilio'. De allí _relata el autor_ que Piar haya amenazado a Bolívar con someterlo a un consejo de guerra por deserción y cobardía. Piar es para Marx el héroe singular de la conquista de Guayana que le da un vuelco favorable a la guerra de Independencia. Bolívar es el dictador traidor y cobarde que (de nuevo) abandona a Arismendi en 1817 en Margarita en manos de los españoles, y luego a Freites en la Casa de la Misericordia en Barcelona, donde éste muere en batalla. Frente a ello, Piar no escatimaba sarcasmos contra Bolívar como el 'Napoleón de las retiradas'. Pero bajo 'falsas imputaciones' de haber conspirado contra los blancos, atentado contra la vida de Bolívar y aspirado al poder supremo, es que Piar es fusilado en Angostura.

La conquista de Nueva Granada no se le debe a Bolívar y a las tropas patriotas, sino a 'las tropas extranjeras, compuestas fundamentalmente por ingleses'. Por ello -anota Marx- tras dejar en funciones al Congreso granadino y al general Santander como comandante, Bolívar marchó a Pamplona, 'donde pasó más de dos meses en festejos y saraos'.

A la cobardía de Bolívar en Calabozo en 1819, al no haber decidido avanzar sobre las tropas inferiores en número de Morillo, se debe la prolongación de la guerra por cinco años más; y la tregua del Convenio de Trujillo en 1820 con Morillo fue hecha 'a espaldas del Congreso de Colombia'.

En cuanto a la Batalla de Carabobo (1821), Marx relata que a Bolívar le pareció tan imponente la posición del enemigo, 'que propuso a su consejo de guerra la concertación de una nueva tregua, idea que, sin embargo, rechazaron sus subalternos'. Los éxitos de la campaña de Quito (1822) 'se debieron a los oficiales británicos'. Y en Bolivia, 'sometida a las bayonetas de Sucre', Bolívar 'dio curso libre a sus tendencias de despotismo'.

El Congreso de Panamá (1826) fue convocado por Bolívar con la intención real de unificar América del Sur en una república federal, cuyo dictador quería ser él mismo. Los diversos mandatos de Bolívar al frente de la Gran Colombia fueron planeados por él para satisfacer sus apetencias de poderes dictatoriales.

Finalmente en 1830 Bolívar pretendía invadir a Venezuela desde Colombia para someterla, pero se asustó frente al ejército de Páez, y se vio entonces obligado a presentar su dimisión, a condición de que se retirara al extranjero favorecido con una pensión anual.

En la descripción personal de Bolívar que Marx cita de Docoudary-Holstein, se lee entre otras perlas lo siguiente:

'Tiene frecuentes y súbitos arrebatos de ira, y entonces se pone como loco, se arroja en la hamaca y se desata en improperios y maldiciones contra cuantos lo rodean. Le gusta proferir sarcasmos contra los ausentes, no lee más que literatura francesa de carácter liviano ... Le agrada oírse hablar, y pronunciar brindis le deleita'.

Este texto de Marx, suerte de 'leyenda negra' de nuestro Libertador Simón Bolívar, fue descubierto en 1935 por Aníbal Ponce en los archivos del Instituto Marx-Engels-Lenin de Moscú, y tras ser traducido, fue publicado por primera vez en castellano en la revista Dialéctica de Buenos Aires en 1936.

No podemos menos que expresar que resulta insólito un texto histórico tan prejuiciado como el escrito por Marx sobre Bolívar. Posiblemente en ello influyó sobre Marx la noción hegeliana de los 'pueblos sin historia'. Pero aun así, ello pone de relieve los errores de mezclar la ideología con la historia.

Lo curioso es que esta visión del proceso revolucionario de la independencia latinoamericana haya sido compartida por marxistas acríticos de tendencia historiográfica soviética, prácticamente hasta 1959, cuando en la segunda edición en ruso de las obras de Marx y Engels se incluyó por primera vez una severa crítica de las posiciones sostenidas en el artículo de Marx sobre Bolívar.entonces, que aprendamos la historia de los historiadores y viceversa, para no cometer sus propios errores.(
chilsur)


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lunes, 25 de febrero de 2013

Solidaridad peruana con Costa Rica

Foto id: 1673221

PEDRO GÁLVEZ,abogado y miembro de una familia de políticos liberales, fue enviado a Costa Rica, a los 35 años, para ayudar en la Campaña Nacional.

JUNTOS CONTRA WALKER
Solidaridad EL PERÚ fue el ÚNICO PAÍS SURAMERICANO QUE AYUDÓ a Costa Rica EN LA CAMPAÑA NACIONAL

Rosa Garibaldi de Mendoza
Ministra en el Servicio Diplomático del Perú@nacion.com

El presidente peruano Ramón Castilla (1797-1867) formuló un proyecto de estrategia hemisférica: la agresión contra una nación latinoamericana debía ser vista como un ataque a la América Latina entera. En 1856, un hecho reforzó su determinación de establecer un pacto hemisférico: el reconocimiento estadounidense del gobierno que William Walker había implantado en Nicaragua.
El auspicio del gobierno norteamericano quedó al descubierto el 14 de mayo de 1856, cuando el presidente Franklin Pierce recibió a Agustín Vigil, representante del gobierno de Rivas-Walker. El ministro (embajador) peruano en Washington, Juan Ignacio de Osma, se unió a las enérgicas protestas formuladas ante el gobierno estadounidense por los representantes de Centroamérica. Frente a ello, Vigil debió regresar a Nicaragua.
El apoyo estadounidense fue más notorio a partir de marzo de 1857, cuando ascendió a la presidencia el demócrata James Buchanan, líder máximo de la corriente expansionista.
Cuando se preparaba la lucha contra los filibusteros, llegó a Lima un enviado de Costa Rica: Gregorio Escalante, con las misiones de lograr un préstamo para la guerra y de trasmitir la invitación de Costa Rica a los otros gobiernos hispanoamericanos para realizar un congreso hispanoamericano en San José en mayo de 1857. Escalante y el enviado costarricense a Chile, Nazario Toledo, fueron acogidos en el Perú con gran entusiasmo.
 
Sacrificios. Castilla apoyó a Costa Rica con la creación de una legación en Centroamérica y el nombramiento de Pedro Gálvez como ministro residente en Centroamérica, Nueva Granada (Colombia) y Venezuela. Un decreto dispuso auxilios para la América Central y negociaciones para lograr adhesiones al defensivo Tratado Continental que, a instancias de Castilla, habían suscrito el Perú, el Ecuador y Chile.
Antes de que Gálvez llegase a Costa Rica, Castilla ya había aprobado ayuda económica a Costa Rica y había decidido enviar una nave a puertos de la América Central para estimular el espíritu de resistencia contra los invasores.
En un relato que remitió a la Cancillería peruana el 21 de junio de 1862, titulado Cuenta que da el Ministro del Perú en Centro América, Nueva Granada y Venezuela de la misión que se le confió en 1856 , Pedro Gálvez relató la ayuda que proporcionó a Costa Rica y las adhesiones que logró de los gobiernos del istmo al Tratado Continental.
Gálvez llegó a San José el 22 de enero de 1857, en un momento crítico, cuando la victoria contra Walter era aún incierta. A los diez días de arribar, Gálvez obtuvo la adhesión de Costa Rica al Tratado Continental.
A su vez, el bergantín Once de Abril , confiado al marino peruano Antonio Valle Riestra, se incendió en un combate contra la Granada , nave de guerra de Walker. Terriblemente quemado, Valle Riestra se salvó de morir, pero estuvo hospitalizado durante muchos meses. Dos marinos peruanos murieron entonces en defensa de Costa Rica: Adrián Vargas y Javier Saldívar.
La solidaridad con Costa Rica llegó a ser tan estrecha que el Perú se convirtió en su socio para la construcción de un canal interoceánico. El 31 de enero de 1857, Gálvez firmó, con el gobierno de San José, un tratado de amistad y comercio, cuyo artículo 12 estipuló que, en caso de que ese gobierno llegase a construir una comunicación interoceánica, el gobierno del Perú compartiría los gastos y beneficios de la empresa sin que ello afectase la soberanía de Costa Rica sobre la parte de su territorio atravesado por el canal.
 
Préstamo generoso. El presidente Mora autorizó a Gálvez, quien estaba a punto de partir hacia Guatemala, para que, en representación de Costa Rica, coordinase y alentara allí la acción militar conjunta con las otras naciones centroamericanas. El canciller costarricense Lorenzo Montúfar fue enviado en idéntica misión a El Salvador.
El presidente guatemalteco Rafael Carrera acordó las bases de unión con Costa Rica y El Salvador para que sus ejércitos se unieran al de Nicaragua. Entonces, las fuerzas centroamericanas derrotaron a Walker y a sus secuaces y los expulsaron de Nicaragua.
Restablecida la paz, Gálvez se concentró en apoyar a Costa Rica en sus intentos de concertar de una alianza centroamericana que defendiese la independencia común. Aunque no se suscribió un tratado, se iniciaron relaciones más francas y cordiales entre Guatemala, El Salvador y Costa Rica.
En su informe, Gálvez explicó también que, en julio de 1857, estando de nuevo en San José, firmó el convenio que fijó las condiciones de un empréstito de cien mil pesos con el que el gobierno peruano auxiliaba a Costa Rica, suma que se puso a disposición del cónsul costarricense en Lima, Tomás Conroy.
Pedro Gálvez explicó al gobierno de Costa Rica que el gobierno peruano hubiese deseado que el préstamo fuese mayor, pero que los fuertes gastos extraordinarios ocurridos últimamente lo habían impedido. Agregó que el ánimo del Perú hubiera sido no cobrar interés alguno. Cobraba 4,5 % porque el Perú pagaba ese interés por los cien mil pesos que su consignatario del guano (fertilizante) en Gran Bretaña le había cobrado por adelantarle el dinero destinado a Costa Rica.
Se fijaron diez años de plazo para reembolsar el capital principal y los intereses. En Lima, mediante comunicación a su Departamento de Estado, el ministro estadounidense John Randolph Clay criticó que el gobierno peruano hiciera un préstamo tan elevado cuando sus finanzas no se lo permitían.
 
Mutua gratitud. La obligación de Costa Rica venció en 1868, pero solo en 1879 (a los 21 años de contraída la deuda), llegó a Costa Rica el embajador Tomás Lama y solicitó el pago del préstamo, que Costa Rica canceló.
El historiador costarricense Cleto González Víquez señala que el préstamo no fue propiamente un negocio, sino un acto de amistad y una demostración de simpatía a Costa Rica por su defensa contra el filibusterismo. A su vez, el historiador costarricense Rafael Obregón afirma que es bueno destacar esta actitud del Perú porque fue el único país de Suramérica que ayudó de manera efectiva a la causa centroamericana.
En 1879 comenzó una guerra del Perú y Bolivia contra Chile; entonces, Costa Rica quiso expresar al gobierno peruano su gratitud por el apoyo recibido durante la guerra contra Walker.
Para no comprometer a su país y crear un problema con Chile, el gobierno de San José acudió a una solución indirecta: vender armas al general Domingo Vásquez, exministro de Honduras en Lima, quien las revendió en Panamá al ministro peruano Tomás Lama para su traslado al Perú.
Esa actitud ocasionó problemas al gobierno costarricense. En una comunicación de 28 de agosto de 1879, el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Miguel Amunátegui, pidió explicaciones al gobierno de Costa Rica. El ejército chileno que invadió al Perú había encontrado, en los archivos de la Cancillería peruana, pruebas de esa entrega de armas. Por ello fue a San José una misión, bajo el mando del encargado de negocios chileno Adolfo Carrasco Albano, para entablar un reclamo.
 
Hace unos años, la Municipalidad de San José dedicó al presidente Ramón Castilla un monumento cuya placa resume su solidaridad con Centroamérica: “El Perú siente como propio cualquier agravio inferido a uno de sus hermanos de América”.

domingo, 24 de febrero de 2013

Obras de José María Arguedas


FIESTA EN TINTA

José María Arguedas*

Tinta fue capital de Corregimiento durante la Colonia. Al Corregimiento de Tinta pertenecía Tungasuca. Tinta es­tá en la quebrada, a la orilla del Vilcanota, entre maizales y campos de trigo. Tungasuca es pueblo de altura; está casi a 4,000 metros, junto a un lago pequeño rodeado de chacras de cebada; laguna de agua limpia. Túpac Amaru, el primer caudillo indio, el primer quechua culto que se rebeló contra el régimen colonial, fue cacique de Tungasuca. Pero residía en Tinta, cabeza del Corregimiento.

En Tinta escribió Clorinda Matto de Turner su novela "Aves sin nido", primer intento de novela peruana, la pri­mera descripción que se hace de la vida miserable del indio peruano.

El cura que escribió el "Ollantay" fue el cura de Tinta, el primero que lo escribió. La primera vez que se representó el "Ollantay" fue para Túpac Amaru, en Tinta.

Entre los indios que mandó fusilar Areche después de la sublevación de Túpac Amaru, estuvo Illatinta, campanero de la iglesia. Pero cuentan que la virgen bajó del cielo ante el pueblo reunido y las tropas del rey; levantó suavemente el cuerpo del campanero y se lo llevó por el aire, hasta la to­rre del pueblo; lo dejó allí, repicando alegre las campanas, a todo vuelo, avisando al pueblo su propia resurrección. Vein­te años después murió Illatinta. Pero en la iglesia del pueblo queda un cuadro de la época, donde está descrito el milagro minuciosamente y el pueblo entero, con todas las casas y sus calles.

Ahora Tinta es un pueblo silencioso; en sus calles angos­tas, calles de indios, crecen hierbas, caminan indios elegan­tes; casi todas sus casas están cerradas por candado de ma­dera, de factura india. Cerca de dos siglos después de la rebe­lión de Túpac Amaru, Tinta, como todos los pueblos de estie valle del Vilcanota, es acaso más que entonces pueblo de indios

El 27 de agosto es la fiesta grande de Tinta. Desde la ma­ñana salen los waynas, los hombres solteros, a pasear en las calles, tocando flauta. Se visten con gran elegancia y con ro­pa nueva. En pandilla de tres, hasta de veinte, caminando al­tivos, entran a la plaza por las cuatro esquinas. Todos tocan flauta, como anunciando que son libres; caminan más rápi­do en la plaza, y con más orgullo; cruzan entre las vendedo­ras de chicha, mirando alto; llegan a las tiendas de las esqui­nas, y entre ellos solos, los waynas se convidan cañazo. Sa­len a ratos hasta la puerta de las tiendas, y miran la plaza, llena de pasñas, como dominadores y dueños. En sus pon­chos nuevos, en fondo negro, gris o blanco, anchos pallays, con figuras de pájaros, de venados y de las flores más her­mosas del campo, en verde, rojo y azul.

Las mujeres solteras, las pasñas, venden chicha en el centro de la plaza, bajo los árboles de eucalipto y capulí, que hacen sombra en la tierra. Su elegancia, la hermosura de sus vestidos, es mucho más india y más noble. Paradas junto a las mak'mas de chicha, envueltas en sus llikllas ver­des, rojas o negras; con sus monillos de Castilla o de bayeta, bien ceñidos al cuerpo, y sus faldas largas de bayeta, has­ta quince polleras una sobre otras; y anillos de plata en los dedos; tupus antiguos ó prendedores de plata, en forma de paloma o de pavo, sujetando la lliklla; con sus monteras redondas, negras, ribeteadas con cinta azul y algunas flores bordadas en la copa; descalzas. Acaso no hay en el Perú un vestido más hermoso. La disposición de los colores y de los adornos guarda siempre la armonía más perfecta, armonía también con el rostro y el cuerpo de las pasñas, con el pue­blo, con el color; la hermosura y la luz del paisaje. Vistas de espaldas, el rebozo cae de la cabeza, de debajo de la monte­ra, casi hasta el borde de la falda se extiende el cuerpo. Vis­tas de lejos, de pie junto a las grandes mak'mas de chicha, o bailando en la plaza, bajo los árboles de capulí, o en el cam­po abierto, parecen la creación preferida de esta tierra, la imagen de lo que el Ande tiene de color, de alegría, de su propia, de su inconfundible e imponente belleza.

A pesar de su orgullo, de su altivez desdeñosa, los way­nas llevan en los zapatos de fútbol y en los cinturones de cuero la fea marca del vestido híbrido y desaliñado del mes­tizo. La pasña, en cambio, es todavía Ande puro, quechua intocado, a pesar de las cintas, de la castílla y de los pavos de plata que luce en el pecho.

Mientras las pasñas y los waynas se miran desde lejos, los viejos, los runas, toman chicha en grandes vasos, sentados en los bancos de la plaza. Comentan la fiesta, miran alegres los grupos de waynas que tocan quenas desde las esquinas o cruzando la plaza. Se convidan, y reposadamente vacían las mak'mas de chicha.

Atardeciendo, mientras en un extremo de la plaza, en un coso levantado con árboles de eucalipto, indios vestidos de rojo y azul torean toros matreros, en todo el campo libre bailan. Bandas de flauteros rodeados de pasñas y waynas que bailan frenéticos, dan vueltas, bailando, de esquina a esqui­na; se detienen un instante junto a los altares de las esqui­nas, y siguen; a ratos gritan, con su voz más delgada; y la quebrada, por donde resbala tranquilo el Vilcanota, repite varias veces los gritos. Los indios que están trepados en las barreras van entrando al baile, dejan el coso vacío; termina la corrida; y nadie mira, porque todos bailan.

El sol de anochecer apenas alumbra. Ni un misti, ni un hombre vestido de casimir se ve en la plaza; los pocos que han ido a ver la corrida y los vecinos de Tinta miran desde los balconcitos de sus casas. No cuentan. En la plaza hay co­mo cincuenta flauteros tocando. Las pasñas, con sus largas rebozas verdes, negras, rojas y azules, dan vueltas, bailando ligero, en el campo libre; los waynas las siguen, pero se ven pesados y torpes junto a las pasñas que danzan airosas, ha­ciendo girar sus polleras y el rebozo, al compás del wayno, en vueltas rápidas, pero siémpre con un ritmo ardiente, con una armonía de wayno que nunca se equivoca.

La música baja hasta el río, con el viento sube por la quebrada, llega hasta los caseríos próximos.

Cuando anochece, en la oscuridad del crepúsculo, el bai­le es más loco. La plaza está llena de indios que bailan y cantan, como desesperados. Ya ni se detienen junto a los al­tares; la plaza parece chica, no queda campo libre; los árbo­les se mueven cuando los bailarines pasan bajo su sombra.

En la oscuridad siguen bailando. Salen a las calles, en "pandillas"; se reparten por todo el pueblo. Prende la fies­ta en toda Tinta. Las pandillas se cruzan y se encuentran en las esquinas. Como hace cuatro siglos, cinco siglos, el wayno es la fuerza, es la voz, es la sangre eterna de todas las fiestas del Perú del Ande.

Bajo el puente de cal y canto de Tinta pasan las aguas del Vilcanota, silenciosas y transparentes.

* “La Prensa”, Buenos Aires, 20 de octubre de 1940.

sábado, 2 de febrero de 2013

Piura y la regeneración




Fue política de Chile en la guerra, la de inferir al Perú el mayor daño posible, como para que no se pudiera levantar en 100 años.

Chile siempre había visto con recelo la prosperidad del Perú, y el hecho de estar la gran riqueza salitrera próxima a su territorio, no obstante estar  Bolivia de por medio, lo estimuló a apoderarse de esos territorios

Sin tener en cuenta las leyes de guerra decía que el mejor cholo, era el cholo muerto. Por eso después de cada batalla, los chilenos recorrían el campo y mataban a los heridos. Eso se llamó el Repaso.

Cuando terminó la guerra, el Perú era un país, destruido física y moralmente.

Todas las familias peruanas vestían luto, por que no había una sola que no hubiera perdido un pariente cercano en la guerra. Eso también se podía ver en Piura no obstante estar lejos del escenario de las grandes luchas.

Al terminar el conflicto estaba de presidente de Perú el general Miguel Iglesias impuesto por los chilenos.

Como prefecto de Piura, se encontraba Augusto Seminario Váscones partidario de Iglesias, impuesto en ese cargo por el coronel chileno Carvallo. El anterior prefecto, su primo el coronel Fernando Seminario Echandía partidario de Cáceres, se encontraba en auto destierro en Ecuador con otros piuranos enemigos de la paz entreguista con Chile. Entre ellos estaba el valeroso general ayabaquino Manuel González La Cotera. En la sierra seguía manteniendo una guerrilla sin esperanza Eloy Castro. .En un exceso de audacia, Gonzáles La Cotera cruzó la frontera para unirse a la guerrilla de Castro. Cayó en una celada.

En Piura se inauguró un busto a Grau, el primero en el Perú, que hoy está en Sullana.

Por desgracia para el Perú, después de la guerra con Chile, se inició una lucha entre peruanos. La presencia de Iglesias en Palacio de Gobierno nos hacia recordar siempre a los chilenos. Era como un baldón.

A Cáceres no le quedó mas remedio que deponer a Iglesias. Y volvió a Piura el coronel Fernando Seminario “el gato” reasumiendo la prefectura.

Los chilenos después del Tratado de Ancón, aun quedaron en Paita y en las islas de Lobos.

El Perú arrastraba una cuantiosa deuda desde lo tiempos de Balta y a esa se unió la deuda de la guerra. No se podía hacer ninguna amortización. Cáceres mediante el llamado Contrate Grace entregó a los acreedores reunidos en una empresa llamada Peruvian Corporation, la administración de todos los ferrocarriles .En ese acuerdo no estaba el ferrocarril de Paita a Sullana por que pertenecía a Federico Blume. Mas tarde lo adquirió la Peruvian.

En 1889, Genaro Helguero, y los herederos de José Lama venden las tierras petroleras a la London.

En 1891 hizo su aparición en nuestra región, el Fenómeno de El Niño en forma muy violenta.

Un poco mas tarde Piérola volvió aparecer en el panorama político, en el departamento de Piura se desarrolló una sangrienta lucha entre el coronel Fernando Seminario Echandía partidario de Cáceres que estaba como prefecto y su primo Augusto Seminario Váscones que seguía a Piérola y era ayudado por sus sobrinos los Seminario Aramburú.

Esa sangrienta lucha, se llama la Guerra de los Seminario y no solo trajo miseria, y luto l departamento de Piura, sino a otros mas, sino que dejó profundos odios familiares.

Pero en medio de ese panorama tan duro, e Perú se iba reponiendo, mas rápido quizá de lo que hubiera deseado Chile.

Es que pueblos como el Perú, con todas sus debilidades y flaquezas, tiene fortalezas que lo hacen inmortal.

Parodiando a Vallejo: diremos: asesinarán a sus gentes, destruirán sus ciudades, demolerán sus centros industriales, desgarrarán su territorio, lo dejarán en la miseria y con mucho luto; pero no podrán matarlo.

 Reynaldo Moya Espinoza.
 

lunes, 21 de enero de 2013

Bolognesi de Querol y Ocaña


Luis Gálvez, iniciador del proyecto
El proyecto para construir un monumento a Francisco Bolognesi se escuchó con fuerza entre la juventud de Lima. La iniciativa nació de un grupo de colegiales limeños. El 30 de enero de 1898 se formó una comisión conformada por colegiales a iniciativa del joven Luis Gálvez. El 17 de junio de 1899 se cambió el nombre de la “Asamblea Escolar” por “Asamblea Patriótica Bolognesi”.
La colecta para realizar este monumento fue llevada a cabo por la Liga de Defensa Nacional. Esta asociación logró recolectar una gran cantidad de donativos.
El 3 de noviembre de 1899 el Congreso autorizó por ley la construcción del monumento encargando su ejecución a Concejo Provincial de Lima.
El 1 de marzo de 1901 el Estado cede al municipio de Lima un área de terreno para la construcción del monumento. Este sería el origen de la plaza Bolognesi, espacio que uniría las avenidas Piérola o Magdalena (hoy avenida Brasil, el paseo Colón, la avenida Alfonso Ugarte y la avenida Breña (hoy avenida Arica).
El Alcalde de Lima Dr. Federico Elguera se hizo cargo de la ejecución de la obra, donde incluyó para esta tarea a la comisión de la “Asamblea Escolar” llamada desde entonces “Asamblea Patriótica Bolognesi” que era presidida por el Dr. José Vicente Oyague i Soyer.
Agustín Querol
José Vicente Oyague i Soyer
El 22 de mayo de 1901 se convocó al concurso para diseñar el monumento. Se presentaron 153 proyectos donde participaron artistas españoles, franceses e italianos.
El 31 de marzo de 1902 fue elegido ganador, el proyecto del escultor español Agustín Querol (1860-1909) quién había realizado esculturas publicas en España, Cuba, Argentina y Filipinas.
Este monumento fue construido con un costo de 130 mil soles. Fue fundido en los talleres de Artística Marriera y Campiens de Barcelona. Querol recibió ciento cincuenta mil francos, el resto fue utilizado para levantar el monumento.
La primera piedra de este monumento fue colocada el 29 de julio de 1902 con la asistencia del Presidente de la República, los ministros de Estado, delegaciones diplomáticas y miles de ciudadanos. Para esta ocasión se acuñaron unas medallas conmemorativas que muestran el monumento que iba a ser erigido.
Medalla conmemorativa de la colocación de la primera piedra del monumento a Bolognesi.
El 20 de noviembre de 1903 se autorizó la entrega de tres mil libras para concluir los trabajos de construcción del monumento.
En 1903 la primera parte del monumento a Bolognesi llegó al Callao en el vapor Denderah de la compañía alemana Kosmos.
Construcción del pedestal de la escultura.
La construcción de la base del monumento estuvo a cargo del arquitecto Maximiliano Doig y el ingeniero Enrique E. Silgado como supervisor del proyecto.
El monumento fue inaugurado el 5 de noviembre de 1905 en medio de una multitud. Todo el Paseo Colón y sus edificios fueron adornados con banderas, luces eléctricas y guirnaldas y tuvo la asistencia del héroe argentino de Arica, el general Roque Saenz Peña.
Inauguración del monumento (1905)
El significado del monumento
El monumento representa a Francisco Bolognesi cuando es herido de muerte, aferrándose a la bandera. A un lado se acerca la victoria alada con las coronas de laurel. En la base del monumento vemos Alfonso Ugarte y su caballo luego de la caída desde el morro de Arica.
Al otro lado se observa a los defensores del morro durante la batalla de Arica.
En la base se encuentran unos frisos donde se ve a Bolognesi dar la respuesta a los chilenos y la Batalla de Arica. En la parte posterior la patria representada como mujer llora a los héroes caídos en la batalla.
En la parte frontal se encuentra la alegoría de la fama, es una dama con los ojos vendados a punto de remontar vuelo.
Agustín Querol realizó este tipo de escultura compuesta de conjuntos alegóricos alrededor de un pedestal, lo podemos ver en proyectos suyos realizados en otros países.
Su obra se caracterizó por una gran formación académica, exageradamente recargada y voluptuoso con superficies que atrapaban las luces y sombras bajo efectos ópticos.


Críticas al monumento
La escultura causó polémica desde su inauguración en 1905. Las críticas más duras fueron lanzadas por Manuel González Prada, quién vio en este monumento “un artículo de exportación ultramarina.” una escultura que desmerecía al héroe y lo caricaturizaba.
“A más de recargada y oscura en el simbolismo, la obra carece de esbeltez y gracia”
“La columna achaparrada y tosca parece un gigante a medio surgir de la tierra. Con su capitel charro, denuncia la pesadez sin la fuerza, el recargo sin la suntuosidad, algo así como la obesidad anémica, en el lujo harapiento y guiñaposo”.
“El exceso de la ornamentación no prueba fecundidad en el artista, como la verbosidad y el floreo no dicen elocuencia en el escritor”.
González Prada concluye su crítica a la obra de Querol con el siguiente párrafo.
“Bolognesi aparece cogiendo un revólver y asiéndose al asta de una bandera, como pudo figurar tocando un tambor o soplando una corneta. Históricamente, es falso el asido a la bandera; simbólicamente, raya en lo vulgar y sólo cuadraría en las imágenes de Epinal o en los compendios de instrucción cívica. El escudo patrio, con su llama, su árbol de la quina y su cuerno de la abundancia, habrían simbolizado mejor al Perú; así que debemos estar agradecidos al artista por no haber puesto, en lugar de la bandera, un broquel donde figurara un espécimen de los tres reinos -animal, vegetal y mineral. La actitud de Bolognesi no expresa la resignación viril del militar que voluntariamente ofrenda su vida, sino la mansedumbre pasiva, la conformidad ovejuna. En vez del jefe herido y próximo a caer para no levantarse más, vemos al soldado que en día de francachela empuña el revólver del coronel, atrapa la bandera del batallón y va tambaleándose hasta rodar en tierra para dormir la crápula. Le vemos cómico y trágico, pues antes de ir al suelo, puede arrojar un tiro a cierta mujer que le brinda la imprescindible corona de laurel. ¡Infeliz Bolognesi! El plomo chileno le quitó la vida, el bronce queroliano le pone en irrisión.” (Horas de lucha. 1908)
En 1905, también se lamentó que el escultor no estuviera presente en la ceremonia de inauguración. Al observar el gran monumento, el más grande para su época, los limeños deseaban conocer al gran escultor.
“¿Dónde está el Hércules que levanta pensamientos de piedra, que no cumple su promesa –oficialmente formulada de asistir a la apoteosis? ¿Dónde está el héroe de la obra que no se destaca ante la admiración nuestra, -como figura de primer termino,- junto con a la obra del héroe? ¡No ha venido Agustín Querol! (Actualidades, noviembre 1905)
Francisco Bolognesi por Agustín Querol. Foto: http://lapalomacoja.blogspot.com/2008/05/de-la-plaza-bolognesi-al-real-felipe.html

La escultura de Bolognesi que coronaba el monumento permaneció en este lugar hasta que fue cambiada en 1954 por otra escultura elaborada por el gran escultor nacional Artemio Ocaña. La escultura que motiva esta nota se encuentra actualmente en el Museo del Real Felipe del Callao.
Pero esa es otra historia, del conjunto escultórico original han quedado el resto de las figuras que han sido vandalizadas en los últimos años y maltratadas por el pintado y el robo de las partes de bronce.
FUENTES
PACHECO IBARRA, Juan José. La escultura pública en Lima. (1900-1950) En: prensa.

miércoles, 16 de enero de 2013

Argentina, Perú Vs Inglaterra, Chile en Las Malvinas

Perú estuvo listo para atacar a Chile si éste agredía a Argentina durante la guerra de las Malvinas

La participación peruana en la guerra de las Malvinas no solo se concretó a entregarle 10 Mirage V con su parque de misiles Exocet, obuses, bombas de 500 kilos y el concurso eventual de pilotos peruanos en determinadas acciones de bombardeo de unidades navales ingleses, sino que fue más extensa porque el Perú montó un dispositivo bélico para involucrarse en la guerra que contemplaba la participación de la Marina de Guerra, Ejército y FAP contra Chile, en caso éste, que públicamente apoyaba a Inglaterra, decidiera atacar a traición, por la espalda, a Argentina.
Los entretelones de este acuerdo fueron discutidos y aprobados en un encuentro realizado en Lima entre el presidente Belaunde con el contralmirante Roberto Nolla y el general Héctor Iglesias, representantes de las Fuerzas Armadas Argentinas y del jefe del gobierno militar argentino, Leopoldo Galtieri, y con presencia del embajador argentino en el Perú, Luis Sánchez Moreno.
La reunión se realizó el dos de mayo de 1982, el mismo día que el crucero argentino “Belgrano” fue hundido en el mar de las Malvinas, por torpedos del submarino atómico británico HMS “Conqueror”, fuera del área de exclusión de 370 kms2 impuestos por Inglaterra, en un hecho que fue condenado mundialmente, porque no se trataba de un destructor, sino de una de transporte cargada con 1,029 conscriptos, de los cuales murieron 323 y el ataque se había producido fuera del área de exclusión.
El hundimiento del “Belgrano” marcó el comienzo del enfrentamiento bélico abierto entre los dos países. A partir del dos de mayo se produciría una feroz respuesta argentina con los Mirage y Exocet que habían sido puestos en forma inmediata a su disposición. Los mortíferos “Exocet” disparados por la aviación peruana, con los colores argentinos, hundieron sucesivamente al destructor “Sheffield”, a los portacontenedores “Atlantic Conveyor” y Glamorgan” y dañaron gravemente al portaaviones “Hermes” y destructores “Glasgow” y “Exeter”, y con otro tipo de misiles mandaron a pique al destructor “Coventry”, fragatas “Antelope” y “Ardent” y los buques de desembarco “Sir Galahad” y “Sir Tristam”.

ACUERDO SECRETO

Paralelamente al viaje de los Mirage peruanos a Argentina, lo que ocurrió a fines de abril de 1982, a solo semanas de haberse registrado la ocupación argentina de las Malvinas y el país rioplatense soportaba una descomunal presión bélica inglesa, Perú procedió a ejecutar el acuerdo secreto para vigilar y actuar contra las fuerzas armadas chilenas, país entonces gobernado por el general Augusto Pinochet.
El presidente Fernando Belaunde Terry ordenó a la Marina movilizarse a la frontera con Chile y alistarse, en coordinación con el Ejército y la FAP, a atacar los enclaves militar chilenos en caso este país resolviera agredir militarmente a Argentina. La Marina cumplió con mover su flota al sur y emplazarse en alta mar en línea recta a Arica y Antofagasta.
¿De qué manera se movilizaron las otras armas peruanas en este dispositivo bélico? Es algo que no se conoce aún porque se mantiene en secreto.
El temor de una agresión chilena estaba determinado por la reclamación de este país de una porción de la Patagonia argentina que la reclamaba como suya. Ante la posibilidad de que se produzca, el gobierno militar de Leopoldo Galtieri, resolvió destacar gran parte de su ejército profesional a las líneas de frontera y mandar a las Malvinas un regimiento compuesto mayoritariamente por conscriptos, que no tenían formación militar de combate. A pesar de su inexperiencia, pelearon como los mejores y sucumbieron ante el mayor poder bélico inglés.

HISTORIA JAMÁS CONTADA DE LA GUERRA DE LAS MALVINAS (V PARTE)
TRIANGULACIÓN

El apoyo peruano a favor de la justa causa argentina llegó a niveles nunca antes registrados en el mundo, porque conforme lo han divulgado historiadores argentinos, uno de ellos Hernán Dobry, en su libro “Los rabinos de las Malvinas”, Perú firmó órdenes en blanco de compra de armamento para que Argentina adquiera en Israel las armas en las cantidades que necesitase. Este país, en una inteligente transacción aprobada por el primer ministro Menajem Begin e igualmente en clara adhesión a Argentina, satisfizo los pedidos entregando armamento en barcos pintados con los colores peruanos, para enviarlos al teatro de operaciones, previa escala en Perú.
Dobry revela que hubo otra operación de triangulación de compra de armas en Israel para Argentina, consistente en 23 aviones Mirage 3-C, fabricados en la década del ‘70 y que habían peleado en la “Guerra de los Seis Días”. Las naves fueron pintadas con insignias peruanas para que no se piense que iban para Argentina y los barcos argentinos que los recogieron también fueron pintados con banderas peruanas. Las naves no llegaron a usarse por falta de equipos.
“Se les dio lo que se podía. Pidieron aviones Mirage, Sukhoi, submarinos, buques, misiles, entre otras armas, y no se les envió los Sukhoi, pues el Perú era el único que los tenía en la región, e iba a quedar en evidencia que estaba ayudando a Argentina”, ha narrado en una entrevista periodística a un medio local el congresista Víctor Andrés García Belaunde, quien en 1982 se desempeñaba como secretario general del despacho del presidente Belaunde.
EN BUSCA DE EXOCET

La primera ministro británica, Margaret Thatcher, al borde de un ataque de nervios, ante la devastación que causaban a su Armada los Mirage V y Exocet peruanos, que en ese momento no se conocían sus verdaderas procedencias, presionó al primer ministro de Francia, Francois Mitterand, cuyo país era el fabricante de estas mortíferas armas, para que le entregue las claves de los Exocet, con el fin de inutilizarlos electrónicamente, bajo la amenaza de lanzar una bomba atómica sobre la ciudad argentina de Córdoba.
Mitterand no cedió porque en ese momento a Argentina solo le quedaba un Exocet y los que posteriormente usó eran peruanos y no argentinos y esto no lo sabía Francia.
La devastadora respuesta argentina al hundir siete naves británicas y dañar gravemente a otro tanto, incluido el portaaviones “Hermes”, agotó su parque de “Exocet” y otros misiles, por lo cual movilizó a su diplomacia y contrainteligencia para conseguirlos preferentemente en Francia, país que le había congelado la entrega de un lote de nueve “Exocet” en el marco de un contrato de venta de 14, de los cuales solo llegó a entregarle cuatro antes de la guerra.
La única alternativa que quedaba era obtener un lote de “Exocet” que Francia tenía pendiente de entregar al Perú y que éste al recibirlos, en una encubierta negociación de triangulación, debía enviarlos a Argentina. Pero la operación fracasó por la infidencia de un agregado militar argentino en Francia que tuvo la absurda y estúpida ocurrencia de preguntar a uno de los fabricantes franceses: “¿Cómo va lo de los Exocet para el Perú?” Los fabricantes congelaron el suministro de estos misiles al Perú.

Por la razones expuestas no es aventurado sostener que Argentina estuvo a punto de hacerse de la victoria, que le fue negada por la falta de parque aéreo y misilístico.

http://luizcore.wordpress.com/2012/04/07/peru-estuvo-listo-para-atacar-a-chile-si-este-agredia-a-argentina-durante-la-guerra-de-las-malvinas/