viernes, 18 de abril de 2014

Misioneros budistas en el Perù

Cementerio japonès en Cañete

Cañete, sur de Lima

 






Primeros misioneros budistas en el Peru
Cien años de historia desconocida
Hirohito OTA*
La primera misión Budista hacia América del Sur fue realizada en el año 1903 , por tres monjes japoneses: Taian UENO de la escuela Sotoshu, Kakunen MATSUMOTO y Senryu KINOSHITA de la escuela Jodoshu; solo Ueno fue un Maestro Zen .
Pese a que la historia de las misiones budistas a América del Sur cumplió cien años , esta es desconocida, aun por las mismas personas del mundo Budista del Japón.
Por eso, hablaré sobre los desconocidos misioneros que han cruzado el Océano Pacífico con la pasión de la misión de la fe budista, y especialmente los logros de Taian Ueno y haré una reseña de la historia del Templo JIONJI de la provincia de Cañete, Lima- Perú que es el templo budista mas antiguo de Sudamèrica.
Taian Ueno nació en la prefectura de Hyogo en 1871, Kakunen Matsumoto en la prefectura de Yamaguchi en 1874, y Senryu Kinoshita en la prefectura metropolitana de Tokyo en 1879.
El motivo de la Misión en la Primera Época
El motivo de la Misión Sudamericana, al igual que en Hawaii y Norteamèrica, fue realizar la edificación y moralización en la enseñanza budista.
En América del Sur, la mas antigua inmigración japonesa fue hacia el Perú. Como se sabe, en 1899, 790 inmigrantes contratados desembarcaron en esas tierras y se instalaron en las haciendas, para trabajar en las chacras de caña o algodón y/o en las fábricas de azúcar. Sin embargo, numerosos jóvenes que tenían los sueños de un regreso triunfal, fallecieron por el duro trabajo que no esperaban, el pésimo ambiente de los alojamientos, las enfermedades, las fiebres contagiosas, etc.
Pero la mayoría sobrevivió, según información de Ryoji Imamura (luego se cambio el apellido a "Noda"), Primer Secretario del Ministerio de Asuntos Exteriores del Japón, se enterraron 98 personas en el primer año, luego los fallecimientos no fueron tantos (Archivos diplomàticos del Japón, tomo 36, 1903).
Pero escritos privados mencionan que sí habían mucho mas muertos. Allí se dice que, el dueño de la hacienda Casa Blanca de la prov. de Cañete, no quiso dar permiso para el funeral de cada muerto debido a que en los funerales la gente quería parar de trabajar. Como el dueño quiso mantener su nivel de tarea diaria en la hacienda, les comunicó que dejaran a los muertos en sus habitaciones hasta que se juntaran mas difuntos para realizar entierros conjuntos.
Posteriormente para, cuando los inmigrantes empezaron a salir de las haciendas hacia la ciudad a hacer negocios, este episodio se convirtió en una "Leyenda".
Los escritos han puesto énfasis en el tema de la tristeza de los inmigrantes, es así que la existencia de "Los primeros inmigrantes desdichados"se ha fijado, comprendido y aceptado como la razón de la necesidad del Templo Jionji y de los misioneros. Normalmente, la gente se cautiva por la compasión y el deseo de que las almas de los difuntos tengan descanso - creo que es normal y natural; sin embargo, el motivo de la misión, no era solamente dar ceremonias religiosas para los difuntos.
La labor de La Misión Ultramarina era la misma que la que se realizaba dentro del Japón, ofrecían meditaciones, sermones y charlas budistas según sus doctrinas, y las llevaban a cabo en diversos lugares, tales como fábricas, oficinas, estaciones de tren, hospitales, oficinas de correos y bases militares.
Los artículos publicados en el boletín oficial por la Sede Administrativa de la Escuela Sotoshu: "Shuho"(nombre actual: "Sotoshuho") contienen muchas ideas para saber sobre los motivos de los viajes de los misioneros a otro país. Por ejemplo, en 1897 que es el año anterior a la primera inmigración japonesa al Perú, había una crónica titulada "La religión en el Perú de la América del Sur"(No.30, 1897), con una entrevista a Teikichi TANAKA quien iba realizando su ambición de introducir los inmigrantes al Perú.

El tema central de ese artículo es "?Que clase de problemas tendrán los inmigrantes si empieza la inmigración al Perú?", examinàndolo desde distintos ángulos.

También en el No. 142(1902), había otro artículo llamado "La misión ultramarina" aquí se dice,"Ahora, hay miles de compatriotas nuestros que están en Europa, América, Australia y Rusia. Pues, el ser humano debe tener fe, y guiarlo es sin duda la vocación de los religiosos,...".
Estos artículos nunca tocaron el tema de "Los primeros inmigrantes desdichados" como la razón o motivo de la misión. Así, había una gran discrepancia entre el motivo real de la misión, y la necesidad del Templo Jionji que deseaban los inmigrantes japoneses en el Perú.
Después, esa discrepancia va a influir en los escritos sobre la historia del Templo Jionji y va a quedar como una de las razones de la separación entre ese templo y la mayoría de la colectividad peruano japonesa.
El primer hito del camino de la mision
En 1903 los reverendos Ueno, Matsumoto y Kinoshita recibieron de su respectiva sede administrativa la orden de ir como misioneros al Perú. El 20 de junio del mismo año, partieron del puerto de Kobe junto con 1178 personas de la segunda inmigración masiva en el barco ingles"Duke of Fife"(Duque de Fife de Escocia), y arribaron al puerto del Callao en el Perú un dia de fiestas patrias: 29 de julio del mismo año. Es el primer hito de cien años del camino de la misión. Al partir, los religiosos tenían las siguientes edades: 32(Ueno), 29(Matsumoto) y 24(Kinoshita).
Los reverendos hicieron contrato con la empresa de inmigración, y consiguieron los cargos de superintendentes de los trabajadores japoneses. El rev. Ueno en la hacienda Tumàn del departamento de Lambayeque, el rev. Matsumoto en la hacienda Casa Blanca de la provincia de Cañete de Lima, y el rev. Kinoshita en la hacienda Santa Clara de la provincia de Lima. Ellos deseaban realizar los deberes de monje para el público, pero tuvieron que soportar el trabajo de superintendente para sobrevivir, porque en esa época sus sectas no enviaban ningún fondo para la misión ni para gastos de vida.
Kinoshita y Matsumoto
Un año después, los reverendos Kinoshita y Matsumoto dejaron sus trabajos "profanos" debido a que la gente no querían para nada escuchar sus palabras religiosas ni tenían interés en una buena vida por la enseñanza del Budismo.
"La misión, no pude hacerla bien, porque los emigrantes trabajaban duro, durante 12 horas en la fábrica de azúcar o 10 horas en la chacra, no tienen tiempo libre. El domingo es la única oportunidad de descansar y comprar.No escuchan charla seria.."informo rev. Kinoshita en el boletín institucional de su secta: "Jodokyoho"(No.653, 1905). En la misma edición también figura el anuncio que "Creo que todavía no es tiempo de empezar la misión en el Perú" y "Aparte de pocos compatriotas, sin contar con ningún apoyo, es muy difícil".

Sin embargo Senryu Kinoshita no dejo su misión religiosa todavía, en 1905, establece el "Nihonjin Club (Club Japones)" en la calle San Bartolomè 988 de Lima, para proseguir con su misión. Rev. Kinoshita dijo "He alquilado un local para fundar un club. A ese paso, voy a formalizarlo como una iglesia"(Jodokyoho, No.693, 1906).

Mientras tanto, el rev. Matsumoto mencionaba también en el mismo boletín. "Ni la compañía de inmigración ni los inmigrantes demandan cosas espirituales tales como moralización o formación espiritual, solo tienen la idea de plata...No somos bienvenidos en ningún lugar" (Jodokyoho, No.800, 1908).
Después de su renuncia en la hacienda Casa Blanca de Cañete, hizo varios cambios de residencia en las haciendas, y a partir de 1905 empezó a vivir en el Nihonjin Club con el rev. Kinoshita. 

Ese local tampoco fue bienvenido, según el boletín "Jodokyoho", los dos monjes no pudieron cobrar las cuotas de socios y su vida diaria era muy pobre, aunque tenían unos socios peruanos caballeros.

Al final, el rev. Matsumoto(cambio su apellido a "Fujii"), regreso al Japón en 1908.
El rev. Kinoshita, según reportes del Ministerio de Asuntos Exteriores del Japón (Archivos diplomaticos del Japón, tomo 40, 1907), fue con los inmigrantes a "Los Gomales de Tambopata" de la empresa: "Inca Rubber Corporation", ubicados en el dept. de Puno, en 1907. 

En Tambopata tenia un proyecto para formar allí un templo de su secta con el apoyo de la compañía de inmigración. La secta Jodoshu también había mandado hasta Lima una imagen de Buda para ser colocada allí. El vivía y trabajaba con los japoneses, realizando un gran esfuerzo, porque era una gran oportunidad de realizar una misión completa, que había fracasado antes en las haciendas y en Lima. 

Pero el precio internacional del caucho crudo bajó bruscamente y por eso el plan de migración japonesa hacia el gomal se quebró. El sacerdote Senryu Kinoshita regreso al Japón, en 1910.
Los reverendos Kinoshita y Matsumoto hicieron una misión, contando con la colaboración o el poder de las empresas de inmigración. Claro que la autoridad y el prestigio de esas empresas estaban caídos pues hubo bastantes fraudes por parte de ellos. De esa manera nunca pudieron llamar atención de los inmigrantes en el Perú.
Ueno y Jionji


La hacienda Tumán a la que Taian Ueno entro era muy problemática y el trabajo fuerte en el asunto de la moralización para las damas japonesas. Pero hubieron varios casos malos, tales como escape masivo, fraude de sueldo y asalto o asesinato entre japoneses. El dueño de la hacienda, molesto por estos hechos, hizo terminar los contratos de empleo de 134 japoneses (incluido el rev. Ueno) en junio de 1905. En ese mismo mes, Taian Ueno y los inmigrantes de Tumán se reacomodaron en las haciendas del Sur Chico, especialmente de la prov. de Cañete para hacer contrato y trajabar de nuevo. El sacerdote fue contratado por la hacienda Santa Barbara que tenía una fábrica de azúcar.

En 1907 rev.Ueno abrió un templo en dicha hacienda. "Un templo ha sido establecido por el entusiasmo de un monje, Taian Ueno, y por muchas donaciones de los inmigrantes de esa zona ...Aunque no es magnifico, es el primero y actualmente único templo budista en Sudamèrica. Los domingos ofrece charlas, y se hacen ceremonias para los difuntos".

(Ryoji Noda, Investigación sobre lugares laborales de los inmigrantes de nuestra patria, Ministerio de los Asuntos Exteriores del Japón, 1908).

Los directores del Templo Jionji y Jionji(Santa Bárbara)


El rev. Fujii(era "Matsumoto") lo mencionó también en el boletín institucional. "Yo no pude realizar la misión bien, el sr. Ueno también tenia dificultades para vivir, pero ùltimamente ha construìdo un pequeño templo...Pero nunca fui allí para verlo" (Jodokyoho, No.800, 1908)

Al costado del templo fue abierto un colegio primario, el rev. Ueno, como profesor licenciado empezó a enseñar a los niños japoneses. Según dice, este colegio era el mas antiguo colegio japones en Sudamerica.
Al principio, al templo lo llamaban privadamente como "Buttokuzan(o Taiheizan) -NANZENJI", y luego se le dio el nombre oficial de "Taiheizan-JIONJI", obsequiado por dos grandes maestros sumos de la escuela Sotoshu, el 15 de abril de 1908 (El diploma hecho por los dos maestros esta colocado en Jionji, actualmente). Directores del templo Jionji, desde su fundacion, fueron de varias sectas budistas del Japon, este hecho es muy importante.
Segun el No. 457 del "Shuho"(1916), mas de 530 inmigrantes donaron una gran cantidad de dinero para apoyo militar del Japón, hecho encargado y remesado por la mano de Taian Ueno de Jionji. En ese momento, la misión en el Perú del rev. Ueno, ya tenia mas de diez años; y puede ser que su esfuerzo recibiera una cosecha rica y que la gente confiara en el espiritualmente.
El rev. Ueno nunca contó con el apoyo de la compañía ni de su secta, tampoco enviaba ninguna nota para su boletín institucional, era una persona silenciosa basada en la devoción.
Un año mas tarde, el maestro dejo su cargo de la misión y servicio religioso en Jionji a su sucesor Senpo SAITO de la misma secta. El 18 de agosto de 1917, Taian Ueno regreso a su pueblo natal después de 14 años de ausencia, tenia 46 años de edad y se sacrifico durante todos esos años por La Primera Misión en el Perú.
Los misioneros sucesores del maestro Ueno
Senpo SAITO
El segundo misionero, Senpo SAITO, nació en la pref. de Yamagata en 1888, tambien era licenciado y estudió en la misma universidad del rev. Ueno. Despues de unos años tras graduarse, el Rev. Saito recibio la orden, de la Sede Administrativa de la Sotoshu, de realizar la misión en Peru.
Llegó al puerto del Callao en febrero de 1917, durante un tiempo, los dos monjes Ueno y Saito, trabajaron juntos en Jionji, luego el maestro Saito regresó al Japón para casarse y traer a su novia. ?Que es lo que ocurrió exactamente? No se puede saber; la sede administrativa ordeno a Doyu OSHIO para trabajar como misionero asistente en febrero de 1919, y el rev. Oshio se fue al Perú, pero llego poco antes que falleciera el segundo misionero Saito.
En abril del mismo ańo, el rev. Saito murió en Cañete, segun el aviso de defunción en "Shuho", era por influenza y tenia 31 años de edad, es la primera víctima en las misiones.
Doyu OSHIO
El tercer misionero Doyu OSHIO nació en la pref. de Hiroshima en 1894. Estaba vinculado a varios tipos de ascetismo en el mismo grupo del maestro Ueno en la pref. de Hyogo. 

Por el tiempo de la llegada del misionero Oshio, los inmigrantes japoneses empezaron a salir de las chacras hacia la zona metropolitana para empezar negocios diversos.

En 1917 se fundó en Lima la Sociedad Central Japonesa del Perú (Actual, Asociacion Peruano Japonesa). Esa sociedad como es bien conocido, crecio tanto que pudo realizar una gran donación al pueblo peruano de una escultura gigante de la imagen del Inca Manco Capac por motivo del Centenario de la Independencia de la Republica del Perú en 1921.
Por la movilización de la ubicación de los residentes japoneses, Doyu Oshio tambien extendio su area de misión no solamente en Cañete, tambien visitó varias ciudades en donde vivian japoneses.
El Templo Jionji fué trasladado aproximadamente en 1924 al pueblo de San Luis, en la misma provincia. En 1977 fue nuevamente cambiado a San Vicente de Cañete. Pero el edificio de San Luis todavia existe y dentro de ese terreno de ex-Jionji, se encuentra la tumba del rev. Saito.
En mayo de 1927, el rev. Oshio regresó al Japón encargando la mision al siguiente misionero, Kenryu SATO(era "Watanabe").
Kenryu SATO
El cuarto misionero, Kenryu SATO (Watanabe), nació en la pref. de Akita en 1894, creció en la pref. de Aichi. Fue recibido en su orden como misionero en junio de 1926.
Despues de entrar en funciones, en 1927 abrió un local para reunir y ofrecer sermones y charlas para la colectividad en la zona capital. Este circulo social fue llamado "JIKO KAI" y estuvo ubicado en el jiron Zamudio 630, Centro de Lima. En el mismo local vivia el, y habian bastantes actividades tales como la "Fiesta de las flores" y el "Concurso de composición de niños", aparte de las Ceremonias. Según su información, contaban con 283 socios, 158 infantes y 32 damas(Kenryu Sato, Investigación de la situación actual sobre lugares de la misión, 1929).
Ademas, el rev. Sato visitó otras ciudades, al igual que su predecesor maestro Oshio, pero nunca dejó su lugar principal de trabajo en el Templo Jionji de Cañete manteniendo buena amistad con la gente de esa región. Por esa personalidad atraía a la gente, y ello le facilitó la construcción de una torre para el descanso del alma de los difuntos antepasados en el Cementerio Japones de Casa Blanca, en 1932.
Posteriormente en el templo Jionji y en el cementerio de Casa Blanca, donde esta la torre, se ha puesto un reconocimiento consideràndolos Lugares Sagrados de los inmigrantes antepasados.
En julio de 1935, el maestro Sato murió en la tierra de su misión a los 41 años de edad.
Shodo NAKAO
El quinto misionero Shodo NAKAO nació en la pref. de Tottori en 1907. Recibió la orden como misionero asistente en junio de 1935.
El hizo abrir un nuevo templo oficial: "Nambeizan-CHUOJI" autorizado por la Sede Administrativa de la secta Sotoshu en 1936 o 1937. Aunque era una casa simple, Chuoji estaba ubicado en el jiron Puno del Cercado de Lima. El significado de su nombre es "El Templo Central en America del Sur(de la secta Sotoshu)".
Pero los japoneses en el Perú no han sido persistentes en mantener las sectas budistas y en aquella epoca, la obra de la mision verdadera tal como la edificación y la moralización, pasaron a las manos de padres catolicos. 

La demanda de sacerdotes del Budismo, era solo para realizar las ceremonias para los difuntos sin interes en la doctrinas, enseñanzas, ni la meditación. Solo habia necesidad de una persona que sepa las oraciones budistas o recitar el sutra(O-Kyo).

La funcióón del misionero perdio su razon de ser, tenia que cambiar su manera. Sin embargo, el sacerdote Nakao quien fue mandado desde Japon, se apego a su cargo de una manera rigida. Por supuesto, la gente no lo quiso, en 1941, antes de que empiece la Segunda Guerra Mundial, volvio al Japón.
Durante la Guerra, el Perú también le declaró la guerra al Japón. Allí, la misión sudamericana se interrumpió realmente.
Nueva epoca
Después de la guerra, a partir de 1955 la secta Sotoshu empezó a dirigir la misión al Brasil. En el boletin institucional se dice que"Es la primera misión en la America del Sur" sellandose el camino de la misión en el Perú, realizado por mas de medio siglo con el apoyo de los inmigrantes.
Pues, para la colectividad peruano japonesa se ha detenido una epoca, la cual se puede nombrar como "Una epoca de los maestros que saben el sutra". Si puede recitar el O-Kyo, cualquier persona podia llegar a verse como un sacerdote de profesión(Bo-san), sin licencia de monje ni entrenamiento de ascetismo reglamentado de la secta. La otra razon era que no llegaban sacerdotes de Japon debido a que no habia relaciones diplomaticas entre los dos paises. Tambien por el simple olvido.
En el templo Jionji, no hubo un sacerdote durante la Guerra. Despues de ella, unos Bo-san que sabián el sutra se encargaban de los servicios del Budismo.
En noviembre de 1961, un inmigrante Ryoko(Ryotetsu) KIYOHIRO que realizó parcialmente la carrera en Sotoshu, recibió el encargo de reformación del Jionji por la sede administrativa.

El no vivia en Cañete, pero tuvo eèito en re-levantar el templo, especialmente como "Centro de Ceremonias para los Difuntos Antepasados" con mucho énfasis sobre el tema de "Los primeros inmigrantes desdichados".

Sin duda, Jionji nunca volvió a ser el lugar de la edificación y la moralización para vivir mejor, ni centro del Zazen. En la actualidad ese templo ya no es un Templo Zen.
Luego, el mismo Ryoko Kiyohiro hizo cambiar la historia del Jionji como "No era un templo, sino que se fundó como un osario (auditorio para colocar los huesos) de los difuntos de la época de antiguedad". Supongo que no fue idea del rev. Kiyohiro, sino una referencia a la "Leyenda"mencionada en la época de la antiguedad por unos nikkei peruanos.
Ultimos momentos
Amuleto de Jionji
El reverendo Taian Ueno, tuvo un gran logro al iniciar la misión en Sudamerica, y fundar el mas antiguo templo dentro de ese continente, pero durante el tiempo de su cargo, la misma Sede Administrativa de la Escuela Sotoshu, perdió interés en la misión al Perú, porque Sotoshu y otras sectas budistas empezaron la misión masiva al Asia contando con apoyo del gobierno imperial del Japón.
Mas tarde, luego del retorno del maestro Ueno al Japón, en 1917, recibió cargos importantes de la secta regional pero nunca quiso trabajar en el centro de la secta, se quedó en su hermoso pueblo y abrió un nido para niños, y la gente del pueblo lo amaba como "Gran maestro".
El 11 de febrero de 1950, Taian Ueno murió en un incendio. Era soltero, tenìa 79 años de edad. Hasta el final, no dejó ninguna nota sobre la misión en el Perú.
El tercer monje, Doyu Oshio fue a Korea; el quinto Shodo Nakao fue a la isla Tinian de Micronesia también como misionero; al termino de la Segunda Guerra Mundial, regresaron al Japón. Estos sacerdotes fallecieron poco tiempo después de sus retornos: el rev. Nakao en 1949 y el rev. Oshio en 1950.
Luego del fallecimiento de Ryoko Kiyohiro en 1992, el Templo Jionji no tiene ningún sacerdote hasta el presente.
El presente articulo fue publicado en el boletín "ZEN: AMIGOS ESPIRITUALES" No. 3 por la Sede Administrativa de la Escuela Sotoshu, Abril, 2003
Hirohito OTA

* Ex-periodista de la "Editorial Peru Shimpo".







lunes, 7 de abril de 2014

http://web.fc2.com/ Niponas disfrutando del verano

jueves, 27 de marzo de 2014

miércoles, 26 de marzo de 2014

Gustavo Adolfo Otero, el Perù y el Chile que ha visto



Gustavo Adolfo Otero: La ponzoña en la crítica literaria

Escritor chileno


Reflexionando sobre quien tendría suficiente mérito para ser considerado como el mejor crítico de la literatura chilena, llegué a la paradójica conclusión de que este alto honor sólo le cabe a un boliviano: Gustavo Adolfo Otero.

Conocí a Gustavo Adolfo Otero por recomendación de mi abuelo Enrique, que es un destacado coleccionista de libros antiguos. Él ya le había echado una ojeada al libro El Chile que yo he visto, y había quedado sorprendido con las ponzoñosas caricias (no carentes de certeza) con que este irrespetuoso boliviano se mofaba de los baluartes de la literatura chilena.

Más datos sobre el autor fueron difíciles de encontrar, al menos en el momento del hallazgo, hasta que algunos enlaces bolivianos a Wipipedia y breves menciones mías ofrecieron más luces sobre el susodicho.

Otero fue un destacado diplomático boliviano, periodista, crítico literario y corresponsal de la Guerra del Chaco, experiencia que le sirvió para plasmar con soberbio realismo una de las mejores novelas americanas de guerra: Horizontes incendiados (1933) Obra que no se amilana en crudeza y calidad literaria ante otra cumbre parecida como lo es La roja insignia del valor, del estadounidense Stephen Crane.

En su libro El Chile que yo he visto, Otero describe con gran soltura todo lo que le pareció digno de destacar durante su periplo por este sureño país. El autor se divierte retratando con puntillosa exactitud un conjunto de costumbres muy propias de la sociedad chilena. Surgen así las formas lingüísticas del vulgo y la aristocracia, que solapan su hipocresía con modismos dulcificados; la beatería a todo nivel (incluso entre los ateos y socialistas); el militarismo exacerbado; los prejuicios de clase; los olorosos y atestados tranvías; el patriotismo histérico y belicoso, del cual observa: "El patriotismo es un biombo, tras del cual se ocultan todas las manchas y todos los vicios de Chile. Por patriotismo se calla el robo de un ministro, por patriotismo no se expulsa del poder a un mal presidente, por patriotismo no se escriben buenos libros. El patriotismo es una especie de polvos de arroz que cubre las escoriaciones de la patria".

Respecto a las letras chilenas, no escatima recursos literarios para lanzarse como un áspid contra los grafómanos que él considera mediocres o pasados de listos como para camuflarse en un ambiente social desprovisto de toda capacidad crítica.

De Fernando Santiván, dice:

"Es redondo, como una bola de billar, y no hay por dónde sacarle punta.
No es dulce, ni agrio, ni fuerte, ni delicado.
Es algo así como la esponja o el amianto.
Pertenece a esa raza de hombres que forman un regimiento gris, que no es opaco ni luminoso, que no vuela como el águila ni se pega contra las paredes como la lagartija.
Es el hombre gris, el literato gris, talvez un poco gris perla, pero al fin y al cabo siempre es gris.
Es una ilustre medianía, a quien se le debe dar un premio a la mediocridad..."

De Daniel de la Vega, afirma:

"Su alma es una camisa húmeda puesta a secar al sol, cuya agua se evapora lentamente, pero muy lentamente, sin embriagar a nadie, sin despertar entusiasmo, sin emocionar".

Con el escritor Rafael Maluenda es particularmente duro:

"Schopenauer clasifica a los escritores en los siguientes grupos:

1° Escritores que escriben sin pensar o con pensamientos ajenos.
2° Escritores que piensan al escribir.
3° Escritores que piensan antes de escribir.

Sin duda el señor Maluenda no está encasillado en ninguna de estas gavetas, porque junto a muchos escritores forma parte de una fauna especial, en la que están comprendidos los escritores que piensan después de escribir.
Esto no quiere decir que no produzca, como el conejo, cuentos, novelas, dramas, crónicas, artículos de batalla, etc., etc., etc.
El señor Maluenda posee en su estilo propio algo así como las cuarenta cartas de la baraja, unas cuarenta fórmulas o matrices, que las hace variar convenientemente de un lado a otro, dando la sensación de lo imprevisto.
El señor Maluenda no es cursi, tampoco es admirable, atributos que pueden ser tolerables en homenaje a que es esencialmente vulgar.
¡Oh, Gorki, qué de crímenes se cometen en tu nombre!
Felizmente ahora se ha dedicado al periodismo político, lo cual le asegurará muy pronto una diputación".

Al crítico literario chileno, Omer Emeth, lo deja como para trapear pisos:

"El edificio intelectual de este cura está sostenido por un trípode formado por la religión, la erudición ratonil y su falta de independencia.
Para hablar de cualquier cosa tiene que hacer acrobacias entre estas sus tres ideas y no siempre las sortea con gracia, ni con elegancia, ni con talento.
Dogmático por ser católico, conservador y casuista.
Resulta por esto algo así como una cacoquimia de las letras, que flota como cuerpo muerto entre las ideas modernas, por mucho que él alardee de saberlas. Se puede saberlas, pero lo difícil es sentirlas.
Y después de todo eso, escribe largo.
Así ya resulta una verdadera calamidad.
Pontifica en un templo de beocios y de fenicios, porque los verdaderos intelectuales no le toman en cuenta.
Está tan "mercurializado" que ya no sabe ni decir misa.
Le da por el chiste y la ironía. Entonces es una vieja beata, pintarrajeada, que se ha puesto enemas de agua florida y que se pone a hablar del prójimo en forma de compasión.
Le falta corrosividad para ser valiente y un poco de buen sentido, ya que no de sentido común, para ser el crítico de Chile".

La sumatoria de retratos, críticas furibundas y ensañamientos de Otero es larga y con gusto las transcribiría todas, pero no es mi deseo abusar del tiempo de mis lectores.

Cabe destacar que el libro fue publicado en La Paz en 1922, y ya iba en su segunda edición. Faltan algunas páginas finales, precisamente donde se refiere a Joaquín Edwards Bello (a quien parece valorar, por citas anteriores favorables), Augusto D'Halmar (entonces apellidado Thompson) y Eduardo Barrios, con quien al menos yo sería particularmente hostil, dados los minutos que me hizo perder hace unos días.

Un signo contundente de que Otero no andaba tan perdido literariamente, es su favorable percepción de la entonces joven Gabriela Mistral, pues al momento de ser escrito El Chile que yo he visto, ella no había publicado ni siquiera la obra Desolación.

Dice de Gabriela Mistral:

"La inteligencia de las mujeres es la belleza.
El único pecado que no se puede perdonar a las mujeres es que no sean hermosas.
A la mujer sólo le queda reservado el amor, su única religión, porque las mujeres son máquinas cristianas de fabricar hijos.
Cuando una mujer no se prolonga por el hijo, para hacerse digna, tiene que prolongarse frente a las edades y al destino con la obra de arte.
Gabriela Mistral es una mujer que está más allá de su sexo. Es un acierto y un desafío a la humanidad, talvez por demasiado femenina o talvez por demasiado humana.
Seduce esta mujer recia, de músculos de niño, con su amplia cara confiada y soñolienta. Seduce por su frente, amplia bóveda de la catedral del ensueño, por sus impávidos ojos color de vida, por sus ojos de hermana de los pobres, azotados por la violencia del ideal, unos ojos con largas pestañas murmuradoras, que cuando Gabriela calla, ellas van diciendo las carbonizaciones de esta gran mujer.
Gabriela es alta, tiene la altura de un campanario, donde han formado su nido las palomas del ensueño. Levantando su mano derecha con un poco de unción roba cada día una estrella del cielo. Por eso es la antena del espíritu chileno.
Gabriela Mistral es el agua, buena, clara, dulce, suave, ondulante, cantarina, poética, y está en las alturas azules del infinito, tan pronto como rueda por las miserias de la realidad, llena de lodo y miseria.
Su poesía se mete en el corazón como un dardo. Remueve el alma, la agita y la satura de comprensión, de belleza, de amor, de naturaleza.
Su primitivismo simplicista no es fruto de la fatiga mental como en los modernos poetas, no es que el hermoso cordaje de sus nervios se haya distendido, sino que la vida le grita para que vuelva hacia ella. Es la naturaleza que pide a su alma el salmo de sus palabras cálidas y de sus emociones férvidas.
Los versos de la Mistral tienen el fulgor del rayo y la luminosidad del relámpago.
Por eso habla como hablaban los hombres primitivos con los dioses, acercándose al oído y produciendo estremecimientos en la sensibilidad con palabras opacas y verbos esmerilados".

Otero acierta al olfatear el pernicioso influjo de la religión en cada arista de la convivencia chilena. Chile huele a beatería y a petulancia. Y la crítica literaria, para colmo, ha estado dominada desde el siglo XIX por una seguidilla de curas ociosos y por un diácono ideológica y emocionalmente inestable como Hernán Díaz Arrieta.
Este desbalance apreciativo ha devenido en el calamitoso estado actual de la literatura chilena, con una crítica literaria enferma de todos los males nacionales típicos, permanentemente sobornada ideológicamente, y donde conviven y se amigan y se apadrinan y se protegen entre sí, en la mayor impunidad, un sinnúmero de vagos, escritorcillos oportunistas, ricachones ociosos y quiltros filosofantes con distémper estético.
 

domingo, 9 de febrero de 2014

Los Tarapaqueños Peruanos-Testimonios de su Historia


"La existencia en Tarapacá de súbditos del Perú, especialmente en el estado actual de nuestras relaciones con el enemigo tradicional importa un grave peligro para el país, por el numero de sus elementos, por su constante acechanza y por su obra efectiva de espionaje y rebelión para el país que les da hospedaje generoso”, Declaración de la Liga Patriótica de Tarapacá. En: Sánchez, Rigoberto. “Iquique en el Siglo XX, Documentos y Noticias”, Ed. Universidad Bolivariana, Santiago, 2006, pag.: 126. 19 Cfr.: Sánchez, Rigoberto. “Iquique en el Siglo XX, Documentos y Noticias”, Ed. Universidad Bolivariana, Santiago, 2006. Un papel muy importante es el que juega en este proceso la educación,representada por la escuela publica chilena durante mucho tiempo y aun de manera clandestina los tarapaqueños peruanos mantuvieron establecimientos educacionales donde enviaban a sus hijos, de modo que se les inculcaran los valores de la patria que esperaban algún día volvería a ser soberana en la zona; sin embargo el gobierno de Chile se esforzó por implantar un sistema educativo propio que sirviera para la integración y “normalización” de mentes y cuerpos, con tal de “confeccionar” la identidad de los “nuevos” chilenos.
Luego de tomados por la fuerza los territorios peruanos se inicia la expulsiòn de los tarapaqueños que deciden mantener su nacionalidad. Se ha reclamado durante muchos años con el afàn de recuperar lo sustraìdo por el ambicioso paìs del sur que està como perro hambriento detràs de las riquezas que no son pocas que tenemos en Perù. Luego del fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya por reclamo del estado peruano se ha restituìdo parte de lo nuestro y aùn pendiente falta mucho por recuperar. El roto chileno como lo conocemos es traidor por naturaleza, mal vecino, sigue con su polìtica expansionista. Con esa finalidad invierte en modernizar sus fuerzas armadas para conseguir lo que quiere, " por la razòn o la fuerza ".

domingo, 26 de enero de 2014

E.Lisson Chàvez en la Causa de los Santos


Caretas, 7 de diciembre 2000

PROMOCION Y REMOCION

Lima, 28 de noviembre del 2000

Los peruanos también estamos aguardando la renuncia de monseñor Cipriani. Sólo él falta. ¿O tendremos que solicitar a El Vaticano que declare su "incapacidad religiosa"?
Eduardo Luna Cervantes
(eluna24@hotmail.com.pe)

El acercamiento de Cipriani al gobierno de Fujimori y su temperamento autoritario no son suficientes para reclamar su incapacidad moral, pero algunos recuerdan a monseñor Emilio Lisson, Arzobispo de Lima en 1931. Su incondicionalidad al gobierno de Leguía le mereció el destierro al serle aplicada por la curia romana una "promoción" que lo sacó del país. No es que CARETAS proponga semejante procedimiento. Cipriani, en todo caso, puede lavar la bandera o besar las manos de quienes lo han hecho.


Emilio Lisson Chàvez

Lissón rige los destinos de la iglesia de Lima de 1918 a 1931, al tiempo que lo hace Augusto B. Leguía para toda la nación peruana. Éste, en su primer gobierno (1908-12), había tratado de arreglar las cuestiones territoriales pendientes con Brasil, Chile y Bolivia. En el segundo mandato, llamado el "oncenio" (1919-30), accede al poder mediante un golpe militar. Promulgó una nueva Constitución política, se definieron los límites con Chile y Colombia, con sacrificio territorial y humano terribles para el Perú. La preocupación del estadista era aplicar su proyecto “Patria Nueva” que se concretaba en irrigar la costa, construir caminos y urbanizar . Con el deseo de resolver los problemas encontrados, orientó su acción hacia la clase media. Con la ruptura del orden institucional político, se presenta –y en parte lo consigue- como el instaurador del orden. La expectativa creada por su decidida acción, la supo acompañar de una frenética actividad material como la construcción de grandes obras públicas. De este modo, la industria pesada como la del cemento, por ejemplo, tuvo un rápido crecimiento en 1925 con la producción de casi 12 mil toneladas y 50 mil en 1927. Lima cambió de rostro; consiguió convertirla en una ciudad moderna, a la altura de los tiempos. Así, al margen de las donaciones recibidas por las celebraciones del Centenario de la Independencia (Museo Italiano o monumento a Manco Cápac), se inauguró la Plaza San Martín, se abrieron avenidas como Leguía (hoy Arequipa), Progreso (hoy Venezuela), La Unión (hoy Argentina), Nicolás de Piérola y Brasil; se levantaron el Ministerio de Fomento, el Palacio Arzobispal y se diseñó el nuevo Palacio de Gobierno; se iniciaron los edificios del Congreso y del Palacio de Justicia. Se fundaron barrios como el de Santa Beatriz, San Isidro y San Miguel. Se construyó la Atarjea para brindar de agua potable a Lima; en otras ciudades se instalaron sistemas de alcantarillado con un total de 992.000 metros de tuberías de agua y desagüe. Se construyeron 18 mil kilómetros de carreteras por la Ley de Conscripción Vial que estipuló la obligatoriedad de 10 días de trabajo. También se inició el Terminal Marítimo del Callao, se abrió la Escuela de Aviación de Las Palmas, se compraron los primeros submarinos y se profesionalizó a la policía. Finalmente, se inició el proyecto de irrigación de Olmos y se dejaron listos otros tantos en Cañete y Piura. Su decidido desarrollo comenzó a detenerse en 1928 con la caída de las exportaciones (cobre, lanas, algodón y azúcar) y, con la crisis económica mundial de 1929. Todo ello, como es lógico, le acarreó desconfianza y descrédito en la opinión pública. Por otro lado, creció el malestar del ejército por los polémicos arreglos fronterizos con Colombia (entrega del Trapecio Amazónico) y Chile (pérdida de Arica). La corrupción al interior del régimen y el evidente desgaste abonaron el descontento. De todas maneras, ante las elecciones de 1929 Leguía se presentaba sin oposición organizada, pero con un latente malestar popular. Finalmente, el repudio al “tirano” será recogido e interpretado en la revolución desatada en Arequipa (1930) por el comandante Luis M. Sánchez Cerro.
Sábado 31 de Mayo de 2008
EL CARDENAL GARCIA-GASCO CLAUSURA EN VALENCIA LA FASE DIOCESANA DE CANONIZACION DEL OBISPO PERUANO MONSEÑOR LISSON
El prelado vivió en Valencia desde 1948 a 1961 ayudando al arzobispo

VALENCIA, 31 MAY. (AVAN) .- El cardenal arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco, ha presidido esta mañana la clausura del proceso diocesano de canonización del obispo peruano monseñor Emilio Lissón Chaves, que murió en el destierro en Valencia en 1961, después de haber ayudado durante 13 años al entonces titular de la archidiócesis valentina monseñor Marcelino Olaechea.

El proceso fue abierto en septiembre de 2003 en la Catedral de Valencia, donde se inició la causa “por ser el lugar en el que el prelado peruano pasó los últimos años de su vida, murió y fue inicialmente enterrado”, según han indicado a la agencia AVAN fuentes de la comisión diocesana para las Causas de los Santos del Arzobispado, que ha logrado reunir más de 5.000 documentos en la instrucción.

Además, la apertura del proceso se realizó atendiendo la petición de numerosos obispos peruanos y españoles y de fieles que le conocieron en vida, han añadido.

Biografía


Monseñor Emilio Lissón, que fue arzobispo primado de Lima, colaboró 13 años con el entonces arzobispo de Valencia monseñor Marcelino Olaechea. En este tiempo, ayudó en la administración del sacramento de la confirmación, en las visitas pastorales y en las ordenaciones. Según el Boletín Oficial del Arzobispado y el Libro de Visitas de la Archidiócesis, monseñor Lissón administró un total 146.447 confirmaciones y 1.600 jóvenes recibieron de sus manos “las órdenes sagradas”, han añadido.

Nacido en Arequipa (Perú) en 1872, Emilio Lissón ingresó en la congregación de la Misión (Padres Paúles) y fue ordenado sacerdote en 1895 en París. El papa Pío X, hoy santo, le nombró obispo de la diócesis amazónica de Chachapoyas en 1909, donde desarrolló una gran labor evangélica. Tenía 37 años y recorrió todo su territorio diocesano, tanto en canoa como a pie ayudado por los nativos. En 1918, con 46 años, Benedicto XV le nombró arzobispo de Lima, donde abrió cuatro seminarios menores, fundó un periódico cristiano, y visitó parroquias a las que no había acudido un prelado desde hacía más de 400 años, según han indicado.

Sin embargo, en 1931 se vio obligado a presentar la renuncia a su sede episcopal por presiones de las autoridades peruanas que le acusaron "sin fundamento alguno de injerencias en política, mala administración y poca formación teológica". A pesar de que años después sus acusadores le pidieron perdón y reconocieron lo injusto de sus imputaciones, monseñor Lissón fue desterrado y estuvo confinado durante nueve años en la Casa Internacional que la congregación de la Misión tiene en Roma. A lo largo de ese tiempo estudió arqueología e historia eclesiástica y se dedicó a dar retiros espirituales.

En 1940 se le permitió venir a España invitado por el entonces obispo de Navarra, monseñor Marcelino Olaechea, que lo llevó con él a Valencia cuando fue nombrado arzobispo de esta diócesis. "Es un santo y de Valencia no sale ni vivo ni muerto", dijo monseñor Olaechea en cierta ocasión cuando le reclamaban de otros lugares de España la presencia del prelado peruano. Monseñor Lissón permaneció en la diócesis de Valencia desde 1948 hasta su muerte en 1961, cumpliendo los encargos pastorales que le indicaba continuamente monseñor Olaechea. Según atestiguó el propio arzobispo de Valencia, durante esos años, Lissón "practicó en grado heroico las virtudes de caridad, humildad, obediencia y pobreza".

Monseñor Lissón falleció el 24 de diciembre de 1961 en el palacio arzobispal de Valencia, donde residía por expreso deseo de monseñor Olaechea. Fue enterrado en la catedral de Valencia y en 1991 los peruanos solicitaron el traslado de sus restos mortales a la catedral de Lima donde descansan en la actualidad. En la Seo valenciana se conservan su anillo, su pectoral y el cáliz con el que celebraba la eucaristía. 

Documentación acumulada
Con la documentación conseguida, los expertos crearon un “fondo especial” con el nombre de ‘Fondo Lissón’ en el archivo de la Congregación de la Misión. Después de clasificados más de 5.000 documentos existentes, “se ha realizado la investigación y se ha hecho la selección de escritos y documentos para la causa”, han añadido. Entre la documentación figuran escritos espirituales de monseñor Lissón, su correspondencia, discursos y guiones para la predicación, nombramientos recibidos y cargos desempeñados en su misión pastoral, hechos destacados de su vida, biografías así como artículos de prensa y comentarios “sobre su vida y fama de santidad”, han añadido.

Tras la clausura de la fase diocesana, las cajas con dos ejemplares, trasunto y copia pública del proceso informativo diocesano, que junto a otra copia que se quedará en Valencia asciende a un total de 5.364 folios, serán entregadas en la Congregación para las Causas de los Santos en Roma.